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Estuve pensando durante mucho tiempo sobre publicar o no esta historia.

Al principio estaba decidida a hacerlo porque sentía que representaba un gran ejemplo de fortaleza. Una mujer valiente y decidida a no aceptar aquello que en tantas sociedades es visto como normal.

Sin embargo me contuve porque pensé en todos aquellos casos en los que las parejas han superado las infidelidades y han reconstruido sus matrimonios.

Pero para mi desagradable sorpresa, conoci más y más historias como esta.

Historias de repetidas infidelidades.

Una y otra vez…

Y el mayor denominador común de todas aquellas historias era que la infidelidad no ocurría una sola vez sino repetidas veces.

Cientos de mujeres viviendo relaciones en las que no son felices y aceptando infidelidades.

¿A cambio de qué?

Pues cada una tiene sus propios motivos…

Finalmente decido publicar esta historia como ejemplo de una de las tantas posibles alternativas para afrontar una situación asi.

Él le fue infiel cuando estaba embarazada.

Y ella se enfrentó a la decisión más difícil de toda su vida.

Esta es la historia de ‘Helena’

Helena tiene 33 años, su hija va a primer año de colegio y aunque cree indudablemente en el amor, se mantiene soltera.

Ella decidió que lo más importante era ser un buen ejemplo para su hija y para serlo debía ser una mujer feliz. Una madre feliz.

Para lograrlo decidió separarse de quien fue, hasta hace 6 años, su esposo.

Ella amaba a su esposo, soñaba con tener una familia y no imaginaba nada diferente a estar con él.

Se conocieron en el último año de colegio y estuvieron juntos durante los 5 años que duró la universidad. Cuando acabaron de estudiar se comprometieron y al año se celebró el matrimonio.

Todo surgía exactamente como “estaba planeado”, sus familias así lo deseaban y la sociedad los catalogaba como un “ejemplo a seguir”. Al menos eso creían.

“Hoy, después de tantos años de estar separada me cuesta recordar mi matrimonio con una visión objetiva.

Teniamos problemas, pero nada era lo suficientemente importante como para reducir el inmenso amor que yo sentía por él.

 

Además, aquellas cosas ‘malas’ que vivíamos como pareja eran catalogadas por nuestras familias y amigos como ‘normales’. Y muchas parejas a nuestro alrededor vivían experiencias similares.”

“Nada tan hermoso como cuando supe que estaba embarazada”

“Yo me consideraba una mujer feliz, pero nada se compara con la felicidad que sentí cuando supe que estaba embarazada.

Fue un sentimiento hermoso y es hoy un recuerdo perfecto.

 

Era mágico sentir a mi hija crecer y podía pasar horas viendo el video del eco tan solo para escuchar su pequeño corazón latir.

 

Los primeros meses mi esposo estuvo igual de emocionado que yo, contaba a todos sus conocidos que iba a ser papá y cada día llegaba con algún regalo nuevo para nuestra futura hija.

 

Pero a partir del quinto mes de embarazo empezaron las discusiones.

Los preparativos causaban un gran estrés…

Yo me sentía cansada.

Él dejo de sentirse atraído por mi e incluso dejó de sentirse interesado por la bebé y por el embarazo”

Durante los dos meses siguientes, Helena buscó diferentes soluciones para reforzar los lazos en su matrimonio.

Ella sentir a su esposo feliz a su lado, pero al mismo tiempo le decepcionaba la idea de que él tuviera comportamientos inmaduros en una etapa tan importante de sus vidas.

“Yo estaba comprometida con mi matrimonio”

“Había días que no sentía ganas de nada.

Quería olvidarme de todo lo que sentía, concentrarme en mi trabajo y no ver la cara amargada de mi marido ni escuchar sus comentarios machistas.

 

Pero había también otros días en los que estaba dispuesta a todo.

Me arreglaba lo que mejor podía y lucía mi gran barriga de embarazo.

A veces cocinaba algo especial para nosotros o hacía una reserva en algún lugar bonito.

Invitaba a los amigos a casa para divertirnos un poco…

En realidad estaba dispuesta a hacer lo que sea para reavivar nuestra relación.

 

Fue uno de estos días en los que se me ocurrió la idea de irnos de paseo a un lugar cercano. Invité a un buen amigo de él que también estaba casado, hice los preparativos, convencí a mi marido de que sería un buen fin de semana y nos fuimos todos juntos.

 

Ahora recuerdo la emoción con la que preparé todo y se me hace imposible no sentir ira.

Se suponía que sería un viaje para unirnos más y no el viaje que acabaría con todo.”

La idea de Helena era tener un fin de semana divertido con su marido. Que él pudiera jugar tenis con su amigo y que pudieran todos distraerse un poco.

Helena deseaba que su esposo se relajara, que tuviera unos buenos días y que se volviera a conectar con ella.

Soñaba con que su esposo la abrazara al dormir. Antes solía ser así, pero desde hace cerca de 3 meses que él no la abrazaba.

 

“Yo embarazada y él sólo tenía interés en beber”

En el mismo hotel había un grupo de 8 chicas que estaban también de paseo por la zona. Debían tener entre 18 y 20 años y su plan era bastante diferente al de Helena.

Ellas se encontraban en la piscina cuando Helena y su esposo se registraban en recepción. Según lo que ella recuerda, era inevitable desconcentrarse al ver a las chicas saltando, riendo a carcajadas y molestándose las unas a las otras. Ellas en cambio, estaban tan divertidas que ni notaron la presencia de las parejas en recepción.

“Pasamos el resto de la tarde todos juntos, fuimos a pasear al pueblo y caminamos por cerca de una hora.

 

Yo me sentía cansada, la barriga me pesaba y las quejas de mi esposo, ex esposo ahora, me estaban volviendo loca.

Nada le parecía agradable, hasta nuestros amigos estaban cansados de escucharlo.

 

Regresamos al hotel y él empezó a beber cerca de la piscina hasta la hora de la cena.

Cenamos todos juntos y al terminar, mi esposo insistía en que fuéramos a la discoteca…

 

Como pueden imaginarse, nuestros amigos lo veían sorprendidos. No podían creer las ansias que él tenía por beber y por irse de fiesta teniendo a su esposa de casi 7 meses de embarazo a su lado.

 

Yo me sentía cansada y los pies empezaban a dolerme un poco, pero deseaba que él recuperara el interés por mí, así que accedí.

 

“Me sentí avergonzada y decepcionada de él”

 

El grupo de chicas que habíamos visto temprano en la piscina estaban ahí. Ellas tenían ya bastantes tragos encima y bailaban sin preocuparse por nosotros.

Todas eran bonitas y muy alegres.

Sentí algo de nostalgia pues me recordaron a mí misma a esa edad.

 

En menos de una hora mi marido estaba muy borracho y nosotros 3 muy cansados de la situación.

Él había empezado a querer bailar con las chicas que ahí se encontraban y les invitó varios tragos.

 

Una de ellas coqueteaba abiertamente con él y él estaba haciendo el ridículo.

 

Recuerdo que le insistimos para salir de aquel lugar.

Yo le pedí varias veces hasta que me cansé y me fui.

 

Yo jamás lo había visto así, me sentí sumamente avergonzada y decepcionada de él.”

Para cuando él llego a la habitación estaba tan borracho que se quedó rescostado en el sofá.

A la mañana siguiente Helena se despertó y se arregló para desayunar. Su esposo estaba botado en el sofá en la misma posición que la noche anterior.

Ya en el lugar del desayuno, Helena encontró a sus amigos y avergonzada se reunió con ellos.

Al terminar de desayunar, los 3 salieron a caminar por el pequeño bosque junto al hotel y disfrutaron del aire fresco y del sol.

Y cuando entraron de regreso al hotel, vieron al esposo de Helena hablando íntimamente con una de las chicas de la noche anterior.

Ella era sumamente alta y delgada y sonreía mientras él le hablaba casi al oído.

Él noto la presencia de su esposa y de sus amigos y se acercó a ellos a disculparse.

 

“Creí en sus disculpas y lo perdoné”

“Yo me sentía humillada y cansada a la vez.

No quería ni siquiera escuchar lo que él tenía que decir y empecé a caminar hacia el ascensor para ir a la habitación del hotel.

 

Podía escuchar a mi esposo disculparse efusivamente con nuestros amigos y caminar hacia mí, entramos juntos en el ascensor y me dio toda clase de explicaciones.

 

Dijo que se arrepentía de lo que había pasado el día y noche anterior.

 

De repente empezó a disculparse por todo y obtuvo mi atención.

Se disculpó por haber estado distante de mí, por no haber puesto de parte y me agradeció por toda la paciencia y esfuerzo que yo estaba haciendo por nuestro matrimonio.

Me dijo que también se había disculpado con aquellas chicas por su inadecuado comportamiento

 

Sonaba sincero, parecía que habíamos topado fondo y que él ahora recapacitaba.

Me abrazo y yo sentí por fin que nos volvíamos a conectar, había deseado tanto ese abrazo…

 

Ya en la habitación descansamos abrazados un par de horas y pasamos el resto del día juntos.

Compartimos con nuestros amigos y tuvimos los momentos que yo tanto había deseado.

 

Al final de la tarde mi esposo me sorprendió con una invitación al spa del hotel, había contratado un paquete relajante para ambos y yo tendría un masaje especial para embarazadas.

Sentía que todo volvía a ser perfecto…

Cuando salí de ahí me sentía renovada, estaba tan relajada que cuando llegamos a la habitación eran a penas las 9 de la noche y yo caí dormida plácidamente.

 

Recuerdo que me dormí en sus brazos y pensé que todo volvería a ser bueno entre nosotros.”

 

“Fue infiel cuando estaba embarazada”

“Cerca de las tres de la mañana me desperté intranquila y vi que mi esposo no estaba en la habitación.

 

Recuerdo que esperé cerca de media hora antes de salir a buscarlo y fueron los minutos más largos de mi vida.

 

Primero caminé por el hotel y encontré todo apagado.

 

Sentí un horrible presentimiento y pedí en recepción que me indicarán el piso en el que estaban hospedadas las chicas que habíamos visto el día que llegamos.

Al principio no quisieron darme esa información, pero al ver mi desesperación accedieron.

 

Las puertas del ascensor se abrieron y yo caminé por el pasillo. Las puertas de las habitaciones estaban hacia la derecha y a la izquierda había una pequeña sala con un sofá mediano y dos sofás pequeños. En uno de los sofás estaba una de las chicas del grupo que yo buscaba.”

 

“Una testigo confirmó todo”

En ese instante Helena supo exactamente lo que estaba ocurriendo.

Sabía que su esposo se encontraba en una de las habitaciones con otra mujer y buscó respuestas en la única testigo que tenía en frente.

“Me acerqué al sofá suavemente y desperté a la chica que ahí se encontraba.

 

Ella se asustó y luego me veía fijamente, pude ver la contrariedad en su rostro.

Ella bajo la mirada y me dijo que lo sentía mucho.

 

Me senté a su lado y las piernas me temblaban.

 

Esta chica me contó que cerca de la media noche mi esposo había llegado a su habitación, había tocado la puerta y entrado como si fueran grandes amigos.

Ellas estaban acostadas en una sola cama viendo una película y él quiso acompañarlas.

 

Me conto que su amiga y mi esposo empezaron a besarse y acariciarse junto a ella mientras veían la televisión.

Ella se había levantado de la cama disgustada y les había pedido que se marcharan.

Ellos se habían negado y, contrario a lo que ella imaginó, la invitaron a participar.

 

Ella se molestó tanto que salió de la habitación.

Y ellos, ellos seguían ahí y por eso ella estaba durmiendo en el pasillo.

 

“Pensé que jamás me recuperaría

“Después de eso fui a empacar todas mis cosas y llamé a despertar a los amigos con los que habíamos ido al paseo.

Les conté lo que pasaba, ellos empacaron y eran las 6 de la mañana cuando estábamos listos para salir.

 

A esa hora mi marido regresaba a la habitación. Él pensaba que yo seguía dormida y que no sabía nada.

 

Al verme empezó a darme explicaciones y a pedirme que me quedara a hablar.

Yo sin decir nada, tomé mis cosas y me fui.

 

Sobre la mesa de la habitación deje mi anillo de casada y una nota que decía ‘se acabó’.

Lo que él había hecho me causo el dolor más grande de mi vida.

 

Creía que ni la muerte de él hubiese sido tan doloroso como lo que había ocurrido y por un tiempo pensé que jamás me recuperaría.

 

Él me fue infiel cuando estaba embarazada.”

La importancia de contar con el apoyo de otras personas

Helena decidió separarse de su esposo.

Al principio no todos en su familia apoyaban su decisión. Estaban en contra de que se separara estando tan cerca de dar a luz pero poco a poco comprendieron su decisión.

El esposo de Helena regreso 4 días después a casa.

Pero cuando él regresó, ya no quedaba ninguna de las cosas de Helena.

Ella se había marchado y también se había llevado todas las cosas de la habitación de la bebé.

Gracias al apoyo de su madre y sus amigos, en esos días Helena había logrado instalarse en un pequeñísimo departamento donde viviría en los siguientes años.

Sus amigas habían preparado la habitación para la bebé y su madre se había encargado de cuidar de ella para que se sintiera bien, amada, cuidada y protegida.

Helena envió los papeles de solicitud de divorcio y su mejor amiga (abogada) se encargó de ellos.

Durante todo este proceso Helena sólo pensaba en su hija.

Ella sentía que esa era la mejor decisión y que sólo haciendo lo que estaba haciendo, podría ver crecer a su hija en un buen entorno.

Ella le inculcaría valores de respeto y amor y le educaría cada día con el ejemplo.

Helena sentía que lo mejor que le podía dar a su hija es una madre feliz.

Ella debía estar bien para que su hija creciera en un ambiente amable y positivo, pero también debía ser fuerte para salir adelante sola.

 

“Me convertí en esta mujer para ser un buen ejemplo para mi hija”

Helena quería que su hija tuviera una figura paterna presente en su vida.

Su intención nunca fue alejarla de su padre, sino darle unos padres felices.

A pesar de que jamás perdonó lo que su esposo le hizo aquel fin de semana, nunca ha comentado nada de ello a su hija.

La pequeña ha crecido viendo una relación amable entre sus padres.

Ambos están presentes en su vida y todo indica que ella es hasta ahora una niña feliz.

“Jamás le he prohibido que visite a la niña, todo lo contrario, le he exigido que esté siempre presente y él procura ser un buen padre.

 

Yo no le permito que le falle, ni que la ilusione en vano.

Tampoco le permito que la lleve a citas ni que la presente a cada mujer que pasa por su vida. Y yo por mi parte hago lo mismo con mis parejas.

 

No ha sido fácil, pero me alegro de las decisiones que tomé.

Sé que las circunstancias y el apoyo constante de mi familia y mis amigos han sido indispensables para que yo esté bien y pueda ser una buena madre.

 

No sé si un día mi hija me preguntará qué fue lo qué pasó y tampoco sé qué le contestaré…

 

Para mí lo importante es que ella crezca en un ambiente positivo, en un entorno de paz, respeto y amor.

 

Yo quiero que ella tenga estos valores, que se valore a sí misma y se acostumbre a que la traten con amor.

 

Le hablo muy seguido de la importancia de la familia y del hogar, pero le enseño también a valorarse a sí misma, a ponerse a sí misma en primer lugar y a exigir el respeto de los otros.

 

Confío en que todas estas enseñanzas formarán buenas bases para su desarrollo.

Y espero que cuando llegue el día, ella comprenda que decidí aquello que pienso que le dará una vida más feliz.

 

Ella es pequeña aún, no puedo conversar muy profundo al respecto, pero si puedo darle el ejemplo.

Yo ahora soy lo mejor que tengo porque quiero ser el mejor ejemplo para mi hija.”

Fin

 

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