Aunque te encante sentirte enamorada, no puedes desear vivir un amor idealizado.

Créelo, un amor idealizado es aquel que llena tus días de ansiedades y frustraciones.

Por un lado la ansiedad y deseo de que la pareja cumpla con fantasiosas expectativas. Y por otro lado la decepción y frustración de vivir una realidad diferente a la imaginada.

¿Crees que estás en una relación así?

Entérate más de lo que es un amor idealizado.

Lee sobre la evolución que vive la idealización en una relación y conoce el inevitable fin de una relación de esas características.

Un amor idealizado

sc bannerLa idealización excesiva ocurre porque el enamoramiento es un sentimiento hermoso que deseamos mantener por periodos más largos de tiempo.

Entonces deseamos seguir viendo en la pareja únicamente lo positivo. Anhelamos que la pareja sea (finalmente) aquello con lo que soñamos alguna vez.

Cerramos nuestros ojos a cualquier debilidad y negamos la posibilidad de habernos equivocado.

¡Es que deseamos tanto ese amor!

Deseamos que no falle, que no se acabe, que no sea como los anteriores. Fantaseamos con una pareja perfecta, con una relación feliz y con un futuro por siempre.

Todo porque de corazón imaginamos lo mejor para cada una.

Pero,

¿es un amor idealizado lo mejor?

La verdad es que no. No debes permitir que el inmenso deseo de encontrar el amor limite tu visión de la realidad.

La pareja real está presente. Trae consigo un sin número de virtudes y también debilidades, tiene visiones de vida y sueños futuros establecidos.

Y ante todo esto no puedes pretender ocultar la realidad de una persona y acoplar su imagen a tus ideales.

La relación evoluciona y el amor idealizado acaba

Con el paso del tiempo las relaciones viven una evolución normal. Cada etapa de la relación tiene sus objetivos y necesidades y un amor idealizado no sobrevive a ellas.

¿Por qué?

Porque la idealización se acaba con el tiempo.

Al final, las experiencias que vivas y las características reales de la pareja y de la relación se impondrán sobre las fantasías que hayas imaginado al respecto.

Y aunque quieras ocultarlo, la decepción de no satisfacer tu ideal te llenará de frustraciones.

¿Cuál es el peor escenario?

El peor caso de amor idealizado es aquel en el que experimentas situaciones que te aseguran que la que vives no es una relación positiva y aun así te niegas a aceptarlo.

El problema es que con el tiempo las cosas no cambiarán. Eso significa que mientras más pretendas ocultar la situación real

La realidad es que pretender ocultar la situación y fantasear con que todo será diferente es insostenible en el tiempo.

Al final la relación idealizada vivirá un proceso de deterioro paulatino acorde las decepciones que vayas acumulando.

Defendiendo (involuntariamente) al amor idealizado

Curiosamente, a pesar de que cientos de veces has escuchado que la idealización es mala para la relación, sigues sin identificar la forma en la idealizas a tu pareja.

Y es que admitir que estás exagerando las características positivas de tu pareja no es fácil.

Al igual que admitir que deseas algo que no tienes o que vives una relación diferente a la que sueñas.

Nada de eso es fácil y crees que terminar la relación es aún mucho peor.

Pues te equivocas,

decidir mantenerte en una relación que sabes que no te hará feliz no es mejor que terminar la relación desde un principio.

¡A nadie le importa cuántas parejas has tenido!

A la larga solo cuentan las importantes o las que se mantuvieron largo tiempo en tu vida. Y decir que estuviste años perdiendo el tiempo con quien no querías estar,no es mejor que decir que saliste con 5 hombres, o decir que no has tenido pareja.

¿Aún no estás segura si estás idealizando a tu pareja o no?

Analiza entonces lo siguiente:

¿Abstienes de culpa a tu pareja?

Me refiero a las veces que justificas las fallas de tu amor ideal.

Aquellas repetidas veces en las que no aceptas que él se equivocó.

Aquellas experiencias en las que él tuvo comportamientos completamente contrarios a tus valores esenciales y lo justificaste.

Todas esas ocasiones en las que te negaste a aceptar que él escogió voluntariamente no satisfacer tus expectativas y aún lo excusaste.

Las veces que haces de todo para responsabilizar las fallas de tu pareja a factores externos.

¿Aún no sabes a lo que me refiero?

Estoy hablando de situaciones en las que dijiste que tu pareja “normalmente” es diferente a pesar de haber vivido repetidas situaciones similares.

Aquellas ocasiones que excusaste a tu pareja diciendo que su forma de actuar se debió a factores externos.

Ya sabes, decir que estaba ‘cansado’, ‘bajo mucho estrés’, que ‘lo tomaron de sorpresa’, etc. Incluso esas veces que culpaste a ‘los malos amigos’, a ‘el alcohol’, o a ‘presiones de su familia’.

Todo con tal de mantener la imagen ficticia de tu amor ideal.

Porque el amor idealizado ‘no hace nada malo ni se equivoca’.

No te falla voluntariamente ni es responsable de lo que provocan las decepciones.

Ahora ya sabes de lo que estoy hablando…

Pues bien, este amor idealizado es insostenible en el tiempo.

Es un castillo de arena que se irá disolviendo.

Las experiencias que vivas se encargarán de sacar a la luz, cada vez más seguido, la realidad de tu pareja y de la relación que estás viviendo.

Poco a poco tu amor ideal irá tomando forma real y no podrás seguir justificando las diferencias entre lo que vives y lo que deseas para ti.

El fin del amor idealizado

Con el tiempo, el brillo cegador del enamoramiento se convierte en un brillo más real y la pareja toma una forma real.

Inevitablemente, al menos eso espero, dejarás de justificar todo en tu pareja y verás la realidad.

Esta realidad no necesariamente es mala, simplemente es diferente a lo que deseas para ti.

Simplemente dejará de ser un amor idealizado y se convertirá en un amor real.

Es ahí, en la transparencia y aceptación de la persona, con sus virtudes y debilidades, que es posible tomar la decisión de continuar con la relación.

Ahora piensa en las siguientes preguntas:

¿Es aquella persona en realidad con quien quieres compartir tu vida?

¿Es en realidad aquella persona llena de defectos, manías y fallas, la maravillosa persona con la que quieres compartir tu vida?

Si la respuesta verdadera, racional y sincera es NO, entonces ya sabes que debes terminar la relación.

Sin embargo, si tu respuesta es sí, es porque conociendo a fondo a esa persona la valoras como un ser más especial.

¡Esto no significa que estás lista para casarte o que esa persona estará junto a ti por el resto de tu vida!

Responder que sí a estas preguntas significa únicamente que continuar en esa relación tiene un motivo real y positivo.

Pero debes estar atenta, porque lastimosamente es precisamente en este momento, en aquel punto medio, donde se encuentra la idealización que tanto deseamos evitar.

Puedes decidir que esa persona no empata con tus aspiraciones de vida y que por lo tanto no representa el compañero que quieres para ti.

No hay nada de malo en terminar una relación que no te hace feliz. Para qué querrías estar con una persona que sabes que no es con quien quieres compartir tu vida.

No tengas miedo.

Libérate de relaciones negativas, un amor idealizado no se convertirá en tu amor real.

Un amor real se construye desde un inicio y no incluye justificaciones, excusas o pretensiones.

Postergar la decisión de terminar la relación.

Asumamos que a pesar de todo lo que has leído aún no estás segura.

Crees que aún no sabes si tu pareja es o no alguien con quien podrías compartir tu vida.

Entonces decides mantener la relación y vivir más experiencias para decidirlo. Mucho cuidado con esta situación.

Mientras más tiempo compartas con tu pareja más lazos y ataduras crearás.

El tiempo y las experiencias juntos; generarán más expectativas de una relación futura.

Mientras más tarde aceptas que esa relación no es la que deseas para ti, más grande será la brecha entre el amor idealizado que pretendes mantener y la realidad.

Y entonces el círculo de justificaciones, fantasías, frustraciones, etc. será más profundo y más difícil de esconder.

Al final, toda actitud desesperada tan solo alargará la situación real de que tus expectativas serán insatisfechas.

Debes decidir vivir una buena relación que complemente a la mujer feliz que deseas ser.

Vivir una relación bonita es lo contrario a pretender, imaginar o fantasear con que vives una relación bonita.

Vivir es real, mientras que lo otro es un castillo de arena que te quitará tiempo y tan solo te dará decepciones y frustraciones hacia ti misma y hacia la otra persona.

 

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Escritora, asesora especializada en apoyar a mujeres a hacer frente y superar situaciones difíciles mediante el uso de historias, anécdotas, guías, vídeos y libros. Tiene un MBA y un máster de Humanidades. Es también la creadora del Blog Historias para Mujeres y autora del Libro “Siguiente Capítulo”