Descubre cómo superar una ruptura amorosa definitivamente con la ayuda del libro “Siguiente Capítulo”

 

“Quisiera empezar diciendo que lo que aprendí al terminar con mi ex es positivo.

 

Decir que aprendí a ser más fuerte, más sabia y a manejar mejor mis futuras relaciones, pero eso no es del todo cierto.

 

Al menos eso no ocurrió justo después de terminar aquella relación.

 

Lo primero que aprendí al terminar con mi ex es que yo no valía la pena.

 

Si, si lo leíste bien…

Aprendí que yo no era una mujer capaz de mantener a un hombre interesado en mí.

Al terminar con mi ex sentí que yo no tenía nada bueno que ofrecer.

Y me sentí también incapaz de aportar en la vida de un hombre.

Como resultado; pensé que no era merecedora de ningún amor.

Cuando la relación acabó y él se marchó también aprendí la lección de todo lo que había hecho mal.

Me culpé a mí misma por haber causado todos los problemas que existieron en la relación.

Me culpé por mi actitud, por mi debilidad, por mis iras, por mis malos días…

Recordé aquellas veces en las que me salía de mis esquemas y reclamaba a gritos aquello que creía justo para mí.

 

Y también me culpé por ello.

 

Aprendí a culparme a mí misma por mi inocencia, ingenuidad, esperanza o absurda forma de perdonar.

 

Al terminar con mi ex aprendí a aceptar que él siempre había sido bien claro conmigo y que desde un principio había sido transparente en su actuar.

Todo lo que había ocurrido había sido mi culpa por ser incapaz de afrontar la realidad.

El sentimiento de culpa lo aprendí al terminar con mi ex.

Me culpé  por no decir las cosas de buena manera, por provocar el conflicto, por arruinar lo que pudo ser un buen momento.

Basicamente por TODO.

E incluso incluí en la lista de culpas el haber provocado que mi ex se sintiera mal por lo que yo decía.

 

Aprendí también a no gustarme

 

Otro aspecto muy importante que aprendí al terminar con mi ex es que no soy tan bonita ni tan inteligente.

 

Aprendí que hay cientos de mujeres ‘mucho mejores que yo.

Por lo tanto era absurdo que yo pensara que él debía ponerme a mí en primer lugar.

Yo sabía exactamente lo que se sentía compararse con cualquier otra mujer y sentirse menos.

Con el paso del tiempo, más del que esperé y mucho más del que pensé soportar, fui capaz de ver la historia desde otra perspectiva.

En ese momento me sentía más fuerte pero aún estaba en la posición de víctima.

En aquella etapa de mi vida, justo un poco después de terminar con mi ex

aprendí que había sido inmadura.

Que había fantaseado con situaciones que nunca iban a ocurrir porque él jamás había se había mostrado como yo lo imaginaba.

Yo quería creer que con él podía vivir mi gran historia de amor. Pero eran más mis fantasías que mis experiencias reales.

Entonces me culpé por no aceptarlo y valorarlo como él realmente era.

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Aprendí que no era lo suficiente

 

Aprendí entonces a analizar aquella relación inexiste con otros ojos y descubrí todo aquello que yo pude mejorar.

Exacto, al terminar con mi ex aprendí que yo tenía mucho que mejorar.

Pensé en todo lo que yo pude haber hecho para impulsar la relación hacia algo positivo.

Recordé todo aquello que no hice…

Y también todos aquellos momentos que ‘arruine’ por estar decepcionada, frustrada, dolida o agobiada.

Si tan solo hubiera dejado pasar todas aquellas ‘pequeñas’ fallas, entonces hubiéramos podido tener más buenos momentos y la relación hubiese sido positiva.

Él me había dado cientos de oportunidades y yo las había mal utilizado.

 

Entonces aprendía a descuidarme

 

Hundida en la tristeza y soledad de los meses que vinieron después de terminar con mi ex descubrí que mi cuerpo era fuerte a pesar de que yo no lo ayudaba.

Al terminar con mi ex aprendí que no necesitaba tanta comida para mantener mi cuerpo en pie.

Además de la piel y boca seca no había ninguna otra evidencia de que mi cuerpo fuera a renunciar.

Yo era más fuerte de lo que pensaba y quizá de lo que deseaba también.

Algo completamente nuevo para mí fue cuando mis ojos dejaron de hincharse a pesar de que era capaz de llorar por horas.

Eso significaba que mi cuerpo había aprendido a ocultar lo que sentía.

En ese momento pensé que esa sería mi vida por siempre.

Sentí que no había nada que fuera a devolverme las ganas de vivir.

Me había acostumbrado a vivir así.

Luego aprendí a contar mi historia.

Al principio lo hacía porque con eso justificaba mi falta de interés en otras actividades o personas.

Al fin y al cabo quien iba a querer estar con una mujer poco atractiva, no tan inteligente y culpable de arruinar los buenos momentos como yo…

Sin embargo por más terrible y dolorosa que era mi historia yo estaba ahí, continuando con mi vida como si nada de eso me hubiese devastado.

Incluso descubrí que podía hablar de ello sin sentir nada.

O al menos sin demostrar que sentía algo.

Los días continuaron como si nada.

La vida, los amigos, el trabajo, todo continuaba como si nada pasaba e incluso yo continué como si nada hubiese cambiado.

 

Aprendí a conocer mi debilidad física

 

El descubrir que yo era una mujer con necesidades físicas fue posiblemente de las peores cosas que aprendí al terminar con mi ex.

Bueno, en realidad lo que aprendí no fue lo malo.

Sino la culpa, verguenza y arrependimiento con el que satisfice mis necesidades físicas.

Aprendí a vivir ciertas situaciones que yo antes catalogaba como demostraciones de amor, como algo tan superficial pero necesario como bañarse.

Necesitaba sentir que mi cuerpo seguía vivo y entregaba mi tiempo, mi intimidad y parte de mis sueños sin siquiera pedir algo a cambio.

¿Que por qué no pedía algo a cambio?

Superficialmente era porque no lo sentía necesario, pero más profundamente era porque no pensaba ser merecedora de algo más grande.

Viviendo estas experiencias, que debo confesarles que no fueron ni positivas, ni enriquecedoras, les tengo que decir que aprendí otra valiosa lección.

 

Entonces aprendí que sin tener verdadera intención de hacerlo había dejado de pensar en mi ex.

Ya no lo recordaba, ni lo extrañaba.

Solo lo tenía presente en mi vida como un recordatorio de todo lo que yo no llegue a ser y todo lo que yo era capaz de hacer mal.

 

Al pasar el tiempo pude empezar a aprender LA VERDADERA LECCIÓN

 

Me costó tiempo y trabajo recuperarme de aquella separación. Busqué ayuda de especialistas y me comprometí a cambiar mi forma de pensar.

Leí un libro que te lo recomiendo aquí y, gracias a lo que descubrí en ese libro pude aprender a superar a mi ex.

Gracias al libro finalmente comprendí que cada vez que pensaba en mi ex no lo extrañaba a él sino que extrañaba a una relación que jamás había existido.

INCREÍBLE pero cierto.

Fantaseaba con una relación que solo había existido en mi MENTE.

Siguiente Capitulo LibroYo pensaba que existía en mis recuerdos, pero no era así. Nada de lo que yo extrañaba era real.

Y en esta gran fantasía, de todo lo que extrañaba, lo que más extrañaba era a mí misma estando feliz.

Pero la verdad es que yo no había sido feliz en aquella relación.

Yo había fingido ser feliz en situaciones en las que no era.

Había mentido (INCLUSO A MÍ MISMA) al decir que mi tristeza se debía al haber perdido aquella relación que me hacía tan feliz como nunca lo volvería a hacer.

Y lo peor de todo.

Había relacionado mi futura felicidad a la única posibilidad de recuperar aquella relación en la que había fallado.

Sí, yo quería otra oportunidad para lograr la ‘bella y feliz relación’ que insistía que debía existir con mi ex.

Pero eso parecía más algo como una oportunidad para asistir a una obra de teatro, que una oportunidad para volver a aquella relación.

Porque mi fantasía ideal era muy distinta a la realidad.

 

Fue cuando por fin llegue a este estado que aprendí lo verdaderamente importante.

 

Aprendí que había estado equivocada. Había estado ciega

 

Nada de lo que pensaba hasta ese instante era en realidad la lección más importante de todo lo que aprendí al terminar con mi ex.

Lo verdaderamente importante es que todo lo que me imaginaba lo asumía desde el punto de vista de él.

Cuando lo correcto era verlo desde mi realidad.

 

¿Pero cuál era mi realidad?

 

Me había equivocado al darle a mi ex el poder absoluto de definir lo que era ideal.

Es cierto, al terminar con mi ex aprendí que no era tan bonita ni tan inteligente, pero únicamente según sus conceptos.

 

Eso no significaba que fuera absoluto o cierto!

 

Y si habían, o no, cientos de mujeres mejores que yo, posiblemente era cierto. Al igual que hay cientos de hombres mejores que él.

 

Sin embargo,

 

¿No se trata el amor exactamente de eso?

De ver a tu pareja como lo más maravilloso.

De conocer todo sobre tu pareja y amarlo por entero.

Al pensar de esta forma me di cuenta que había estado equivocada al pensar que compartíamos la definición de amor ideal.

Te confieso que todo lo que aprendí al terminar con mi ex lo aprendí a lo largo de un largo proceso.

 

Pero solo lo que llegó al final es lo que vale en realidad.

 

Aprendí que todo lo que quiero recibir me lo debo dar yo misma.

 

Aprendí que puedo esperar que venga alguien más y que me dé el amor que yo no soy capaz de darme.

No puedo culpar a otros de los sentimientos que yo tengo.

Ni puedo esperar que el mundo entero cambie para yo poder sentirme bien.

Pensé también en los cientos de veces que me sentí frustrada con él y me di cuenta que jamás había sido sincera.

Ni con él, ni conmigo misma.

No le había dicho lo que yo quería o necesitaba de la relación así que no podía juzgarlo a él por no dármelo.

Tampoco estaba tan segura de lo que quería y por eso no entendía ni mis propios sentimientos.

Y al final de todo, concluía que él no me había dado lo que yo esperaba.

Pero curiosamente, a pesar de ese sentimiento; yo me quedaba a su lado.

 

Acepté que me había conformado con menos de lo que yo deseaba.

 

Algo muy facil de verlo y de decirlo.

Pero muy dificil de comprenderlo.

 

¿Que por qué me conformé con menos?

 

Esa es una excelente pregunta.

Pienso que me conformé con menos por dos motivos esenciales

El primero porque no sabía claramente qué era lo que yo deseaba.

Es decir no tenía límites o estándares mínimos para definir una buena o mala pareja.

Solo aceptaba lo que venía con el tiempo y lo valoraba favoreciendo a la comodidad del otro.

El segundo motivo es porque yo no me imaginaba a mí misma como merecedora de algo más grande.

Por algún motivo me castigaba a mí misma conformándome con menos.

 

Hoy por hoy por fin me siento bien.

 

Ahora sé que lo más importante que aprendí al terminar con mi ex es que nadie puede darme más de lo que yo misma me doy.

 

Ahora ya no espero que mi ex regrese a devolverme toda la felicidad que perdí cuando se fue.

Todo lo contrario, ahora soy yo la me doy mi propia felicidad.

Ahora tengo mucho, muchísimo más para compartir.

Y quieres saber qué es lo más curioso de todo esto

Que justo ahora que estoy bien.

 

Ahora que aprendí a ser feliz conmigo misma y que tengo una vida para compartir.

Ahora es cuando regresa mi ex…

Por suerte en el proceso aprendí que con él no tengo la relación que deseo para mí.

Y que junto a él no soy la mujer que quiero ser.

Así que ya no tengo interés en volver con él.

Ese entre otros cientos de motivos que tengo para no volver con mi ex.

 

De ahora en adelante solo tendré interés en aquello que sé que es lo mejor para mí y espero que tú hagas lo mismo.”

 

 

El libro que te recomiendo se llama “Siguiente Capítulo – Cómo superar una ruptura amorosa recuperando tu fuerza interior!”

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Espero que lo leas.

 

Déjame también tu comentario y cuéntame si tú también aprendiste lo mismo.

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Escritora, asesora especializada en apoyar a mujeres a hacer frente y superar situaciones difíciles mediante el uso de historias, anécdotas, guías, vídeos y libros. Tiene un MBA y un máster de Humanidades. Es también la creadora del Blog Historias para Mujeres y autora del Libro “Siguiente Capítulo”