Hay mujeres que diariamente se enfrentan al desafío de ser madre soltera, muchas por primera vez, y muchas otras llevan haciéndolo por años.

A lo largo de mi vida, he visto, conocido y convivido con muchas mujeres que han sido la fuente de ingreso primario en sus hogares, pero que también son las responsables de la crianza primaria en casa.

¿Te imaginas atravesar estas 2 responsabilidades de manera voluntaria?

Yo no lo tenía estipulado en mi plan de vida.

Yo era una mujer que su ocupación única dentro del núcleo familiar era la de la crianza y el hogar.

Mi esposo era quien llevaba el sustento económico en casa, juntos como equipo cubrimos los 360° de nuestro hogar y parecía que la armonía estaba presente en cada momento de nuestra vida.

Todo cambió un domingo por la mañana cuando, por cuestiones de la vida, murió.

Me quedé a cargo de 3 pequeños en edades bastantes difíciles. Un bebé de 6 meses que sus gastos son bastantes significativos y cíclicos, un toddler de 2 años que la ropa parece durar un estornudo y crecen a pasos agigantados, y una pequeña de 4 que estaba iniciando sus estudios preescolares.

Gastos, gastos y más gastos

Eso fue lo primero que yo sentí.

¿Seré suficiente para cubrir esos 360° yo sola?

Esa es posiblemente el principal desafío de ser madre soltera.

La labor de crianza lleva tiempo y mucha dedicación, paciencia y constancia.

Pero

¿cómo puedes fluir con todo esto si vives preocupada por que no les falte el alimento en su mesa, un techo sobre sus cabezas, educación en su vida?

Bela, una mujer adulta autosuficiente, compartió junto con muchas mujeres el como fue que su mamá sacó adelante a sus hermanos y ella sin apoyo de nadie más.

Me lleno el alma leer como se expresaba de su madre, como me narró que jamás le faltó comida, techo, amor, y hasta los disfraces hechos a mano en cada festival. Contó como su madre la guió y amó aunque estuviera trabajando, como cambio su vida al ser una persona autosuficiente desde muy temprana edad y finalizó su testimonio diciéndome que no cambiaría nada de lo que vivió, que jamás sintió que le faltara “Presencia maternal» y que siempre estará agradecida con su mamá por darle todo lo que necesito con lo que tenia.

 

 

Cómo afrontar el principal desafío de ser madre soltera

¿Cómo puedo sentirme suficientemente capaz para proveer y criar?

Mi diosa, nadie jamás, nunca será perfecto.

No somos proveedoras perfectas, no somos criadoras perfectas.

Somos seres humanos, con debilidades, dudas, y carencias.

Yo sentí que me exigía demasiado a mi misma.

NADA de lo que daba o hacía creía que era suficiente para mis hijos.

Siempre creía que podría hacerlo mejor, siempre me acostaba con un vacío en el pecho pensando que al día siguiente sería mejor, que daría un poco más, que lograría lo inalcanzable.

Hoy te tengo 3 puntos clave para poder sobrellevar el permanente desafío de ser madre soltera

¿Me acompañas?

 

Fluye, visualiza el agua y corre con ella

Esta palabra ha sido para mí, mi lema de vida.

FLUYE, permítete fallar, permítete concientizar, permite a tu corazón sentir el vacío.

Nada en esta vida es eterno y tampoco estará para siempre el hecho de que nos sintamos culpables por fallar en algo que creemos que tenemos que hacer de manera perfecta.

Sí, tenemos que salir de casa para poder llevar un sustento económico y esto conlleva el tener que dejar a nuestros hijos en casa, ya sea acompañados por algún familiar o en ocasiones dejarlos solos.

Esto no te hace mala madre, esa acción no es voluntaria sino impuesta por los acontecimientos que has tenido que atravesar para poder sacar adelante a tu familia.

Aunque quiero hacer un breve paréntesis en esto y decirte que pedir apoyo siempre será una opción.

Puedes sentirte cansada, puedes sentirte vacía o rota, puedes sentir que hoy no puedes más, es válido y esta bien.

Apóyate en tu núcleo primario de apoyo, y sobre todo apóyate en ti.

Cuídate y sánate, se consciente que si tienes que dejarlos crearás un ambiente óptimo y seguro para ellos y su bienestar.

No te castigues, no trates de llenar los vacíos “imaginarios” que creaste en tus hijos por el hecho de que mamá tuvo que dejarlos, no satures de obsequios, no seas tan permisiva por que “Ay es que casi no los veo y como llegaré a corregir».

Amar implica sacrificio y dedicación y que mejor que formar en tus tiempos de calidad a personas autosuficientes y emocional estables.

 

 

Se agradecida, reconocerte vulnerable es un paso a la grandeza

Un día leí una frase de William Shakespeare que dice:

“Dulces son los frutos de la adversidad“

Me cayó como anillo al dedo.

¿Alguna vez has sentido que lo que estás haciendo no te está siendo fructífero?

Por más que haces, por más que te esfuerzas, por más que sacrificas, por más que trabajas, por más que lloras y pataleas la vida no se esta portando agradecida contigo dejándote ver esos frutos gloriosos de tu esmero.

A mi me paso, estaba tan concentrada en resistirme al cambio que no veía con claridad lo bendecida que estaba.

Sí, me enfrentaba al duro desafío de ser madre soltera pero lo estaba haciendo bien.

Había un trabajo que me permitía pasar tiempo con mis hijos, literalmente solo salía a trabajar un día a la semana y con eso podía mantener económicamente mi hogar y mi familia.

Tenia hijos sanos, fuertes y amados.

Tenia una casa, que aunque se paga alquiler era mí hogar y ahí están creciendo mis hijos.

Tengo salud, tengo fuerza y vitalidad para poder soportar mis jornadas como madre, que debo mencionar son agotadoras.

Y también tenía mi núcleo familiar a mi lado, mis padres jamás me han abandonado, mis hermanas me han sostenido en momentos de crisis, mis amigas y amigos que me han aconsejado y escuchado en mis momentos más oscuros.

Tengo una vida plena, pero estaba demasiado ocupada castigándome por no hacer mi papel de manera perfecta.

Aprendí sobre el agradecimiento en terapia, aprendí que hasta lo más malo que pudiera pasarnos venía acompañado de una enseñanza.

Yo por ejemplo aprendí el valor de mi trabajo y mi sacrificio, aprendí a soltar al amor de mi vida sin sentir que estaba quitándole mi lealtad al vivir plenamente

Aprendí a ser mejor mamá, aprendí a no juzgar, pero sobre todo aprendí a sostener al necesitado.

Aprendí que siendo agradecida me permitía ver el lado bueno en la adversidad y así poder recostarme en la noche sintiéndome satisfecha con lo que hice a lo largo del día.

 

Ámate, se gentil contigo y da prioridad a tu bienestar

Esta frase suena a cliché pero es lo más real que puedo decirte.

Nosotros somos espejos de quienes nos están acompañando. Nosotros somos guía de nuestros hijos.

¿Has sentido que si tú estás siendo intolerante, ellos lo son contigo?

Que si tu tienes un mal día, ellos parecen tenerlo contigo.

Yo notaba esta tensión en casa cuando las cuentas no salían como quería. Me ponía a hacer mis cuentas en la mesa, contando cada centavo que había ganado y tratando de llegar a fin se mes sin tener algún servicio cancelado.

Mi cara de angustia, mi preocupación en automático la veía reflejada en mis hijos.

Mi hija Elle, un adulto en un cuerpo de niña de 7 años me decía que no me preocupara que todo saldría bien y yo me iba a dormir sintiéndome tan mala mamá por permitir que mis hijos vieran eso.

Pero después comprendí que la vida misma nos va mostrando nuestras flaquezas, nos muestra donde tenemos que prestar atención.

Es una guía amorosa de como tenemos que fluir y que si nos amamos y valoramos cada esfuerzo que hacemos, todo será más llevadero y va a fructificar de manera hermosa a través de nuestros hijos.

Ve a terapia, haz una actividad que te guste mucho, lee un libro, tómate un café con tus amigas, baila así sea en tu casa, disfruta ese chocolate, permítete sentirte plena en la adversidad y agradece cada paso que des, porque recuerda que al darlo estas más cerca del lugar al que quieres llegar.

Te abrazo, te admiro y creo en ti.

 

Lo estás haciendo de maravilla.

El desafío de ser madre soltera es permanente así que ten la confianza de que lo estás haciendo de maravilla.

Repite estas palabras frente al espejo todos los días y agradece los momentos que vives.

Hoy más que nunca debemos de ser más solidarias y empáticas, hoy más que nunca debemos de ser aliadas y no rivales.

Hoy más que nunca debemos de acompañarnos de manera amorosa.

En esta era donde las mujeres también salimos a trabajar, donde tenemos en la espalda la responsabilidad de la crianza respetuosa y amorosa pero también la de proveer económicamente a nuestras familias, necesitamos redes y acompañamiento, necesitamos de la sororidad y del auto cuidado, necesitamos fluir y reconocer nuestro valor, esfuerzo y dedicación ante nuestra vida.

No estás sola, no eres la única que pasa por esto y tampoco serás la última.

Conviértete en un ser flexible y adaptativo.

Crece, ámate, valórate.

Da lo mejor de ti, crea con aquello que tienes, siempre sé consiente en tu actuar y congruente en tu vivir.

No hay mejor consejo que seguir haciéndolo feliz.

Te abrazo con mi alma

Elizabeth Rosales