Cada día recibo mensajes y correos de mujeres pidiéndome apoyo para aliviar la tristeza que sienten.

Mujeres de distintos rincones del planeta, de distintas edades y diferentes circunstancias.

Algunas con un terrible dolor debido a una ruptura amorosa.

Otras con la tristeza infinita tras haber perdido a un familiar.

Muchas mujeres agobiadas del dolor que le provoca los problemas con sus padres o con sus hijos.

Y también mujeres que están ahogadas en una profunda tristeza porque sienten que su vida ha perdido sentido.

 

Ya sea que el dolor nace de un problema interpersonal, o de frustraciones laborales o de una constante lucha consigo misma, la tristeza no ha llegado a tu vida para quedarse.

 

Comprendo que quieras llorar y está bien que lo hagas.

Tienes todo el derecho de sentirte frustrada, querer golpear a la almohada de tu cama y gritar escondida en tu habitación.

Aunque no parezca, sentirte triste está bien (incluso si únicamente por tu ciclo hormonal)

 

Y hoy quiero hablarte sobre cómo aliviar la tristeza porque veo que hay muchas cosas que estamos haciendo mal.

Hoy por hoy existe demasiada presión por estar siempre positivas, radiantes, llenas de energía y motivadas.

Yo quiero que tú estés así, ¡claro que lo quiero!

Pero quiero que esas emociones sean genuinas y no como una corteza para esconder tu realidad.

Quiero que aprendas a comprender a la tristeza, que la aceptes como parte de tu vida y así aprender a aliviarla.

 

Lee con atención el artículo completo y sigue los pasos finales para aliviar la tristeza que hoy opaca tu día.

 

 

Los 3 errores que te impiden aliviar la tristeza

Primero voy a hablarte sobre lo que estás haciendo mal.

Quiero que te libres de malos hábitos y miedos, que aprendas a abrazarte fuerte, a verte con amor y a comprenderte de forma genuina.

Es momento de desprenderte de cualquier máscara.

Dejar de pretender y restarle valor a lo que piensa el resto.

Ahora llega el momento de respirar profundo y permitirte ser, sentir y aprender.

 

Error #01: Querer tapar el sol con un dedo

 

Si sientes tristeza es porque tienes motivos para que así sea.

No subestimes, no te niegues a ti misma y sobre todo no te mientas.

Estás triste porque hay algo que te está molestando.

Pero mucha ATENCIÓN.

No te equivoques al cargar la culpa de tu malestar en otros.

La tristeza no llega por las palabras, acciones o actitudes de otros. Ni tampoco es algo que aparece de repente.

No vayas a esconder los motivos reales de tu tristeza y comprende qué es en realidad lo que te ocurre.

Tú tienes el poder sobre tu felicidad y es momento que asumas la responsabilidad de ello.

Así que deja de querer tapar el sol con un dedo y analiza conscientemente qué es lo que te tiene triste.

Pon un nombre completo al problema, descríbelo y define qué situación es la que debe ser cambiada.

Esconder tus emociones no te servirá de nada.

Por el contrario, ocasionarás que se vaya acumulando en tu interior como una sombra que nublará tu visión de vida presente.

 

 

Error #02 Llenarte de ocupaciones

 

Seguramente te aconsejarán que te ocupes en otras cosas para olvidarte de aquello que te causa tristeza.

Incluso yo, en muchas ocasiones recomiendo descubrir nuevas actividades e mantener una vida social activa.

Pero mucha atención.

Abrir tu mente y corazón a nuevas actividades NO significa agobiarte con ocupaciones con tal de no sentir.

Hacerlo se convertirá en una píldora de calma a corto plazo pero con grandes efectos secundarios.

Ten paciencia contigo misma, las emociones que hoy te agobian no va a apoderarse de toda tu vida si es que sigues los pasos que te mencionaré para aliviar la tristeza.

Evita saturarte porque al hacerlo estarás pretendiendo tapar el sol con un dedo (lo cual ya te dije que es un error) y te agotarás física, mental y espiritualmente.

Además, al hacerlo te acostumbrarás a evitar la realidad.

Empezarás a pensar que no puedes afrontar o superar los momentos de crisis y perderás seguridad en ti misma.

Así que no le temas a la tristeza, no niegues tus sentimientos y no te avergüences de ellos.

 

 

Error # 03 Recurrir a la venganza, rabia o dureza

 

Y finalmente, el último error que te quiero mencionar es transformar la tristeza en intenciones de venganza, sentimientos de rabia o dureza de corazón.

Este error está usualmente precedido por los dos anteriores.

Si pretendes fingir que no sientes tristeza y agobias tu rutina para ni siquiera pensar en ello, entonces tarde o temprano esas emociones te pasarán la cuenta.

Al negar, esconder, o subestimar tus emociones, pronto empezarán a perder su sentido inicial.

Mezclarás recuerdos, sumarás frustraciones y aquellos pensamientos tristes hervirán en un lento fuego hasta volverse obscuros, negativos y confusos.

Al final, la respuesta siempre llega y mientras más tiempo pasa, más difícil es hacer las paces con aquella tristeza.

Evita reaccionar impulsivamente a esa sobrecarga de emociones negativas.

Y procura en lugar de ello; responder conscientemente.

Al fin y al cabo, lo que mejor ayuda a aliviar la tristeza es llenar tu corazón de nuevas emociones positivas.

 

 

3 pasos para aliviar la tristeza

 

Ahora sí, ya que te he hablado de lo que debes evitar en tus momentos de angustia o tristeza, es momento de buscar una solución al problema.

Te voy a sugerir 3 sencillos pasos, pero quiero que comprendas algo muy importante:

El alivio llegará desde lo más profundo de tu corazón.

Una vez más, la solución está en ti.

No existe ninguna actividad, persona, herramienta, ejercicio, música, etc. que te pueda ayudar si es que tú no tomas el poder de tu calma.

Tú eres la dueña de tus emociones y la única que tiene el poder de comprenderlas y cambiarlas.

Así que sigue estos pasos muy concentrada en ti.

 

 

Paso # 01: Regálate un momento para vivir la tristeza

 

No tengas miedo o vergüenza.

Llorar está bien, sentir está bien y no eres menos valiente, ni menos fuerte, ni menos inteligente, ni menos nada si es que te permites llorar.

No te contengas, las lágrimas son como un analgésico para tu mente.

Pero eso sí, no te estanques en ello.

Destina un momento para sentir, para llorar, para esconderte debajo de tus cobijas.

Pero asegúrate que sea únicamente un momento.

Tus emociones merecen tener un espacio en tu vida, pero únicamente un espacio.

Determina un momento para ello y respétalo.

Aprende a guiar y comprender los pensamientos que te llevan a esa tristeza para así poder superarlos.

Vive tus emociones con la seguridad de que no te vas a estancar en ellos.

Tu vida tiene cientos de otras circunstancias, cada una provocando una emoción en ti, así que entrega el espacio y el tiempo justo a cada una de ellas.

 

 

Paso # 02: Comprende que es un momento y no determina tu vida

 

Independientemente del motivo que te lleve a sentirte así, ten la completa seguridad de que ese motivo no es la totalidad de tu vida.

Es posible que el motivo por el cual te sientes triste cambie tu vida para siempre, pero eso no significa que la tristeza siempre te vaya a acompañar o que tú te vayas a convertir en una persona triste.

Sí, es cierto que por ahora todo te parece obscuro, que sientes un dolor horrible en el pecho e incluso sientes que te duele respirar.

Pero incluso en la peor de las situaciones, no será la totalidad de tu vida.

Este momento, problema o circunstancia no determina que siempre te vayas a sentir así ni te sentencia de ninguna forma.

Así que compréndelo, acéptalo y hazlo tuyo.

Ya te has comprometido a darle espacio y tiempo necesario, ahora es momento de ponerle una fecha de caducidad.

Con seguridad recordarás esa tristeza toda tu vida, pero no siempre te dolerá.

Se convertirá en un recuerdo, en una lección aprendida, en un pedacito de tu vida, no en la totalidad de ella.

Tú eres la única que tiene el poder de decidir qué mujer quieres ser y convertirte en ella.

Llegará el momento en el que te permitirás ser feliz.

Es por eso que hoy te pido que te abraces fuerte, limpies tus lágrimas y mirándote a los ojos te digas a ti misma con voz dulce pero firme que te prometes salir adelante.

Hoy firmas un compromiso contigo misma de construir una vida que no esté ensombrecida por la tristeza.

Te permites llorar, sentir y comprender tus emociones, pero jamás te robarás el resto de tu vida por estancarte en el dolor que hoy te acompaña.

 

 

Paso # 03: Acepta que no es la única emoción que dicta tu día

 

Y finalmente el último paso que deseo que completes es entregar el tiempo y valor al resto de emociones que tienes en tu vida.

Puede ser que al despertarte te inunde la tristeza que hoy te agobia, que derrames una lágrimas o que desees quedarte en cama.

Está bien, será un momento.

Pero con seguridad mientras te bañes sientas alivio y calma mientras las gotas cálidas recorren tu cuerpo.

Si es así, entonces siéntelo. Respira profundo, mira la reacción de tu piel, permítete relajarte.

Y si en el transcurso del día tienes un momento de éxito en tu trabajo, entonces siéntelo también.

Vive con orgullo el reconocimiento que recibas, aprecia tus capacidades y se consciente de tus fortalezas.

Acepta y valora el placer del éxito, esas emociones se merecen un espacio importante en tu vida y tú mereces reconocerte dueña de tus habilidades.

Y si tienes un momento de gracia en el que puedes ver la sonrisa de tus hijos, o sentir el calor de quien amas, entonces disfrútalo.

Guarda ese recuerdo bonito en tu mente e inúndate de emociones positivas y de amor.

Tu vida está compuesta por diferentes personas, circunstancias, momentos y todos merecen igual atención e importancia.

Una vez más, tú eres la única dueña de tus emociones y tienes el poder de entregar valor a todas ellas.

Hazlo!

Te mereces momentos de alivio, nuevos recuerdos alegres y ser consciente de tus fortalezas.

Visualiza tu vida como si fuera una botella llena de bolitas de colores en la que solo las negras representan a la tristeza que aunque hoy te agobia, pronto se convertirá en la enseñanza de un recuerdo.

 

 

Hasta pronto