Quiero hablarte acerca de la  oportunidad divina que tuve al asistir de manera virtual a un seminario sobre la importancia del tema del perdón.

Mi deseo es que al igual que yo comprendas cómo perdonar y así aliviar tu presente.

En la historia de nuestra vida es indudable que siempre nos enfrentaremos con circunstancias en donde otros nos lastimen.

Algunos en mayor manera que otros, con o sin conocimiento de causa y muchas veces no entenderemos el por qué o creeremos no merecer la ofensa.

Recordé también momentos en los que me he enfrentado a situaciones difíciles.

Situaciones en donde el poder de la ofensa de alguien hacia mi persona me ha llegado a lo más profundo del alma.

Momentos que han segando mi capacidad de ver más allá, tanto que me he olvidado y dejado de lado todas las cosas buenas que me rodean.

Hubo un momento en dicho seminario en donde comprendí verdaderamente de qué forma el perdón no cambia el pasado pero sí le da sentido a tu futuro.

Reflexioné acerca del impacto y beneficio que se alcanza de manera personal a quien decide valer este don divino y quiero hoy  compartir con ustedes mi aprendizaje.

 

¿Qué es el perdón?

 

Es un regalo que se nos dio para olvidar el dolor y dejar ir todo aquello que nos daña.

Cuando no perdonamos nos aferramos a un hecho que se encuentra en el pasado y nos negamos la oportunidad de vivir plenamente el momento presente.

El perdonar habla de ti, de tu valor, de lo que llevas dentro y aunque eso implique darlo a otros el beneficio es intrínseco.

¿Por qué y cómo perdonar?

 

Somos humanos y todos nos equivocamos.

Además al hacerlo me acerco a la felicidad, abro la oportunidad para vivir pleno, libre y a eso es a lo que venimos a este mundo.

Las actitudes que realizamos día con día nos acercan o nos alejan de ese extraordinario mundo llamado felicidad.

Felicidad sobre todo que tú haces o dices

¿Puedes identificar en qué medida tus palabras y tus actos te acercan o te alejan de tu felicidad?

Barbara Fredrickson, Psicóloga e investigadora  en el ámbito de la psicología positiva, en uno de sus estudios habla del impacto a nivel neurológico de los pensamientos negativos.

En él muestra que un pensamiento negativo cuenta con el mismo peso que tres positivos,

¿De qué manera vas a empezar a pensar el día de hoy?

Es imposible perdonar si no hay disposición y sobre todo no podemos dar algo que no llevemos dentro.

En ocasiones el primer paso para dar el perdón más allá es otorgándolo a nosotros mismos.

Aceptarnos, aceptar que tenemos miedo, que tenemos emociones buenas y malas.

Entender que es lícito fallar y asumir la responsabilidad sin culparnos porque la culpa debilita y te victimiza.

No necesitamos un culpable, es necesario un responsable.

Al reconocer que me puedo equivocar no quiere decir que no pueda hacer nada por no hacerlo.

Lo importante es el querer corregir aquello que sé que está mal y que me está perjudicando.

Todo esto se puede obtener con un auto diálogo.

Me perdono, me amo y sé que aquello que es malo en mi puedo corregirlo, sin caer en el auto flajelamiento y lo más importante; sin condenarme.

 

 

¿Por qué cuesta perdonar y cuánto?

 

Cuando hay una herida hay dolor y ésta se crea en el momento en el que alguien nos ofende o nos daña.

Mientras exista aflicción, nos seguirá siendo difícil perdonar  y duele por las siguientes tres razones;

 

Razón 1.-

El dolor es directamente proporcional a la persona que nos daña.

Es decir, a la importancia que tiene en nuestras vidas.

No pesa lo mismo una ofensa de una cajera del supermercado a la de una persona a la que realmente amas.

 

Razón 2.-

Por el daño que causaron en mí.

Qué tan grande fue eso que me hicieron que me está lastimando.

Cuánto valor entrego yo a la situación con respecto al resto de factores importantes en mi vida.

 

Razón 3.-

La expectativa de los hechos.

Existe la diferencia entre lo que sucedió y lo que en a mí me hubiera gustado que pasará.

Esperar no es bueno, las personas son como son, no como tú crees que deben ser.

 

Perdonar alivia tu presente

 

Y si perdonar cuesta, el no hacerlo cuesta aún más porque es imposible vivir feliz y se crea una carga emocional negativa que contamina tu mente.

Y una mente contaminada enferma al cuerpo.

Muchas de las enfermedades que tenemos son por no reconocer emociones y deshacernos de ellas.

La descodificación biológica, que es una metodología terapéutica, dice que tenemos que entender la enfermedad de una manera biológica y no psicológica.

“Cada enfermedad tiene una emoción oculta que está programada en el inconsciente y que mientras yo no haga consciente ese programa, ese padecimiento va a seguir ahí”

“Lo que estamos hablando, decretando, pensando mueve la energía de nuestro cuerpo y puede llegar a mover la parte bioquímica”.

Además el no perdonar nos divide.

Sin perdón no hay familia, la familia existe en el amor y el perdón en la más grande prueba de amor.

Perdonar no es justificar el mal que se nos hizo.

Perdonar no es olvidarlo, justificarlo, negarlo, minimizarlo o aceptarlo con resignación.

El perdonar es entender que todos nos equivocamos.

Perdonar es sanar nuestras heridas, aceptar lo ocurrido y dejar ir lo negativo.

Cabe mencionar que el perdón no supone relación y el que se otorgue no quiere decir que tendremos que convivir con aquella persona.

Perdonar implica enviarle luz y soltar el peso para nosotros poder seguir avanzando.

 

¿Cómo perdonar?

 

La paz se construye, se crea y al darte la oportunidad de perdonar se verá reflejada en tu entorno.

No somos jueces, somos también humanos y si alguien va a condenar no seremos nosotros.

 

A continuación te presento cinco acciones que te ayudaran a perdonar.

1.- Examina la ofensa y tu nivel de enojo, pregúntate

¿Qué fue lo que paso? y respira antes de reflexionar.

2.-Comprende lo que sucedió y de ser posible conoce el punto de vista o motivos de la otra persona.

3.-Recuerda tus propias fallas y recuerda lo bueno no te enfoques en lo negativo, neutraliza.

4.-Decídete a perdonar, si bien el perdón es un don parte de la determinación de hacerlo.

5.-Toma la iniciativa, recuerda que este beneficio es solo para ti.

El peso de la falta de perdón

 

Te contaré una historia

Érase una vez un grupo de habitantes de un pueblo que se reclutaban por largos periodos de tiempo con el maestro ermitaño que habitaba en la montaña, con la finalidad de encontrar sentido y espiritualidad en sus vidas.

Un día el maestro ordenó a sus discípulos que fueran al pueblo a recolectar víveres y que por cada agravio que habían recibido metieran en un bolsa una papa en la cual anotarían el nombre de la persona que causo su dolor.

Muchos de ellos llevaban bolsa verdaderamente pesadas y esto les impedía llevar más alimento que sería vital y necesario para su tiempo de exilio.

Además de que con ello el camino de regreso se volvió más cansado y complicado.

El viaje del pueblo hacia la montaña duraba aproximadamente una semana, así que durante todo este tiempo ellos cargaban con las bolsas en sus espaldas.

Al llegar a la montaña el maestro preguntó uno a uno acerca del peso de su bolsa, unos comentaban que en realidad había sido una tarea complicada y que sería mucho mejor no cargar con ningún peso extra; así se pudieran haber abastecido de más alimento.

Al terminar de escuchar las experiencia de sus discípulos el maestro agregó:

Ustedes se han dado cuenta del peso que tiene el resentimiento en nuestras vidas.

Muchos traen consigo papas que ya están pudriéndose.

Sepan que todos traemos papas en nuestra bolsa espiritual que representan el peso emocional que retenemos al guardar resentimiento por aquellas cosas del pasado que no pueden ya cambiarse.

Cuando hacemos importantes los temas incompletos y las promesas no cumplidas nos llenamos de resentimiento, aumenta nuestro estrés, no conseguimos dormir bien y  lo más importante es que nuestra atención se dispersa, olvidándonos de todo aquello que en realidad es fundamental.

Han traído con ustedes cargas innecesarias y no solo por el momento que ha durado su viaje de retorno…

Reflexión sobre cómo perdonar

 

Muchas veces piensas que el perdón es un regalo para el otro, pero no te das cuenta que la única beneficiada eres tú misma.

El perdón es una expresión de amor y te libera de ataduras que te amargan el alma y enferman el cuerpo.

Perdonar no significa estar de acuerdo con lo sucedido, aprobarlo, dejar de darle importancia, olvidarlo, y mucho menos darle la razón a la persona que te lastimo.

Perdonar significa dejar de lado todos los pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.

La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento y no desde el amor, te encadena, te envenena gota a diario, destruye tu espíritu y neutraliza los recursos espirituales que tienes.

En ocasiones la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti misma.

Perdónate por todas las cosas que no fueron de la manera en la que pensabas, declarar el perdón es la clave para liberarte.

Analiza hoy con qué personas estas resentida y no puedes perdonar, recuerda que nadie es perfecto y que también te puedes equivocar, perdona para que puedas ser perdonada.

Las tres D´s para permitirnos el perdón

 

Decidir

Soltar toda esa carga emocional no depende más que de ti misma.

Cuando tomas la decisión de perdonar habla de un trabajo personal ya que en algunas ocasiones la persona a la que perdonas ni siquiera lo está pidiendo.

 

Dialogar

Una vez que has decidido perdonar es importante que abordes el tema con la persona que te ha lastimado.

Abre un dialogo en donde expongas tus sentimientos y el daño que se generó emocionalmente en ti. Comprendiendo que la otra persona también tendrá una opinión.

No siempre será posible tener una plática con dicha persona y en estos casos puedes hacer un ejercicio en donde puedas dirigirte a ella.

Por ejemplo: Escribir una carta en donde puedas liberar todas tus emociones.

 

Demostrar

Demuéstrate que el perdón ha llegado.

Mantén actitudes y nuevos pensamientos lograrás tener acciones que sean congruentes.

Llevar una vida en donde el perdón impere te garantiza que pese a cualquier agravio hacia tu persona tú seres libre.

Recuerda que el perdón te da equilibrio, paz, armonía, te reconcilia y te encuentra con el amor.

El perdón es una declaración que puedes y debes de renovar  a diario.

Elena