Como proyecto de año tuve el deseo de entregarte un artículo, entre muchos otros, que nos hable de los complejos que tenemos las mujeres hacia nuestros cuerpos.

Yo los he tenido en repetidas ocasiones y sé que tú también te has sentido insegura al respecto.

Es por eso por lo que busqué una autora invitada para que nos hable del tema de los complejos.

La invitada es Tania y la escogí a ella porque es una mujer única, hermosa, llena de vida y energía que además escribe sobre el tema de los complejos desde su propia experiencia.

Presta mucha atención a sus enseñanzas y disfruta al máximo de sus palabras.

 


Cómo evitar que tus complejos acaben con tu relación de pareja

Es bastante frecuente para mí encontrarme con mujeres que temen que su pareja les deje por culpa de sus inseguridades.

Tengo mucho miedo, seguro que se cansa de mis tonterías y me deja”.

¿Cuántas veces te has dicho estas cosas a ti misma?

 

Yo, sinceramente, unas cuantas, aunque me guste muy poco reconocerlo.

 

Es un pensamiento bastante frecuente fruto de la baja autoestima, que se dispara sin darte cuenta y te atormenta hasta el punto de generarte tremendos problemas con tu pareja, ¿verdad?

 

Hola! Mi nombre es Tania, soy la creadora de un precioso proyecto online que se llama RevolucionaT, desde el cual ayudo a mujeres como tú a superar sus complejos y sanar su autoestima.

Hace meses que tuve la gran suerte de encontrarme con un artículo de Marie y enseguida nos pusimos en contacto y empezamos a hablar de colaboraciones.

Me encanta su trabajo porque trata todos esos temas que tanto nos preocupan a las mujeres con una sensibilidad muy especial.

Hoy he venido a contarte, desde mi humilde experiencia, cómo puedes evitar que los complejos arruinen tu relación de pareja.

 

¿Te interesa?

 

¡Pues empezamos! 😉

 

Tú y tus complejos

 

Vamos a empezar por el principio.

¿Cuántos complejos físicos tienes?

¿Cuáles son?

Ayúdame un poquito con esto.

  • Quizá te ves gorda
  • Puede que creas que tienes demasiadas arrugas
  • La celulitis y las estrías te traen de cabeza
  • El tamaño de tu pecho te preocupa demasiado
  • No te gusta la forma de tu cuerpo
  • Crees que tu pelo es un asco
  • Te gustaría tener culo de bailarina
  • Te ves los ojos pequeños, las orejas grandes, los labios demasiado finos…

 

Podríamos estar así horas, ¿verdad?

Hay días que no quieres ni mirarte en el espejo porque te da miedo encontrarte con esa imagen tuya que te gusta tan poco.

Y como encima esos días estés ovulando, parece que lo que ves en el espejo es casi una monstrua, hinchada y ojerosa.

¡Cómo te entiendo!

El día que conozca a una mujer a la que no le pasen estas cosas, me retiro, me hago monja y rezo todo lo que recuerde porque eso significará que al día siguiente se acaba el mundo 😉

 

¿Tus complejos son reales o es culpa del espejo?

 

No sé si lo sabías, pero está demostrado que el cerebro puede hacer que cuando te mires en el espejo haya partes de tu cuerpo que veas entre 2 y 3 veces mayores de lo que son.

Sobre todo las zonas complicadas como las caderas.

¡Imagínate!

Al mismo tiempo, tu cerebro memoriza y acepta cierta información que le llega del exterior como real, sea o no cierta.

Es decir: si te pasas la vida diciéndote a ti misma que estás gorda, por mucho que adelgaces te seguirás viendo gorda en el espejo.

Para tu cerebro, el hecho de sentirte gorda se ha convertido en una creencia. Será muy difícil que consigas hacerle cambiar de opinión de la noche a la mañana.

Se ha distorsionado tu percepción, como le pasa sobre todo a las personas que tienen ciertos trastornos alimenticios.

Cuando yo misma enfermé de bulimia, daba igual los kilos que perdiese o ganase, lo que veía en el espejo siempre era un montón de michelines mal puestos.

Tú misma conoces mujeres que se pasan el día quejándose de defectos físicos que en realidad no tienen.

Y seguro que te has pasado más de un día intentando convencer a alguna amiga pesada de que no le sobran tantos kilos como piensa, porque tú no lo ves así.

¿Me equivoco?

Así que, en este caso, no te vale agarrarte a la típica frase: “Si no lo veo no lo creo”, porque puede ser que lo que estés viendo sea fruto de la distorsión.

Sin ir más lejos, te cuento una anécdota que se me viene a la cabeza cada vez que alguien me dice: “Si no lo veo no lo creo”.

Hace ya unos 18 años, estaba empezando a salir con un chico, pero me gustaba otro con el que tonteaba de vez en cuando.

Un día, en la discoteca, hablando con este segundo chico, hubo un apagón de luz de un par de segundos.

Dos de mis “amigas” en ese momento, juraron y perjuraron que durante esos segundos de apagón, me habían visto enrollarme con este segundo chico que no era mi novio.

Además, tuvieron la valentía de reafirmarlo delante de mi novio, apoyándose la una en la otra.

Las dos estaban convencidas de que habían visto eso.

Puedo asegurarte que no fue así.

No hubo ni siquiera un acercamiento que pudiese haberse confundido con un beso.

¿A quién crees en ese momento?

Evidentemente yo sé lo que pasó porque lo viví en primera persona. Pero según ellas, estaban segurísimas de que lo habían visto con sus propios ojos.

Si se lo cuentas a alguien que no haya tenido nada que ver con el asunto, ¿a quién creerá?

Pues unas personas creerán una cosa y otras personas creerán otra.

¿En función de qué?

Pues en función de sus propias creencias.

Si a alguien le parece que soy demasiado atrevida y me creen capaz de enrollarme con otro chico estando en la misma discoteca que mi novio, pensarán que lo que decían estas amigas ocurrió de verdad.

Si alguien confía en mi palabra realmente, tendrá claro que no mentía.

Pero también puede haber gente que tenga dudas.

¿Qué quiero decir con esto?

Que ni siquiera lo que ven tus propios ojos en un espejo puede considerarse la realidad porque cada persona ve las cosas en función de muchos otros factores.

Lo que influye en esa visión no es solo la salud de tus ojos o la calidad del espejo.

Lo que influye en esa visión son tus emociones, pensamientos y creencias, totalmente subjetivas, que tiendes a creer como si fuesen una verdad absoluta.

Tus ojos y tu cerebro también pueden “engañarte”.

El ejemplo que te he puesto no tiene nada que ver con los complejos, tiene que ver con el hecho de que estaría bien que cuestionases incluso lo que tus ojos te dicen.

A veces, tu percepción, te puede estar jugando una mala pasada.

 

Cómo puedes saber si tus complejos físicos son reales

 

Vamos a volver al tema de esta amiga tuya que siempre se ve gorda, a pesar de que tú la ves estupendamente bien.

¿Cómo podrías hacer que tu amiga entendiese que esos kilos de más que ella ve no existen?

  • Podrías cambiar todos los espejos de su casa
  • Aconsejarle que se pesase y preguntase a algún especialista si en realidad tiene ese sobrepeso que piensa
  • Podrías llamarla por teléfono cada día para recordarle que lo que ven sus ojos es una mentira

¿Crees que todo eso haría que tu amiga cambiase de idea?

¿Realmente importa si los complejos de tu amiga son reales o imaginarios en este caso?

No importa si a ti te parece delgada y ella se ve gorda.

Igual que no va a servir de nada que un profesional de la salud le diga a tu amiga que tiene el peso asumido como “correcto” (o incluso peso de menos).

Si tu amiga no es capaz de darse cuenta por ella misma, va a pensar que todas las personas que le decís algo contrario a lo que ella ve, le estáis engañando.

Si no piensa un momento que alguien te dijese que todos esos defectos que tú ves en ti misma solo son fruto de tu imaginación.

Entonces vas corriendo al espejo y tú te sigues viendo igual de mal que siempre:

  • Tremendas patas de gallo
  • Michelines por todos lados
  • La celulitis comiéndose tus piernas

 

¿A quién creerías? ¿A esa persona o a tu espejo?

De nada sirve lo que nos digan los demás si nuestro cerebro está preparado para ver lo que le hemos enseñado.

 

Tus complejos y tu relación de pareja

 

Cualquier cosa que te afecte a ti afectará a tu pareja, si la tienes.

Del mismo modo, si tú no te amas va a ser muy complicado que alguien lo haga de la manera que te gustaría.

Pero esto ya lo has escuchado muchas veces.

Sin embargo, ¿qué haces para que no te ocurra?

complejos

Si eres una persona insegura que vive atormentada por sus complejos, muy a menudo tendrás la sensación de que en cualquier momento tu pareja te va a cambiar por otra persona mejor.

Si, por casualidad, sorprendes a tu pareja mirando a otra mujer, enseguida te vienes abajo pensado:

“Es normal que mire a otra con lo fea que soy yo. No sé por qué está conmigo”.

A veces incluso se lo dices directamente o le montas el pollo por una miradita sin importancia.

¿Qué pasa con eso?

  • Él descubre que eres una mujer muy insegura
  • Sentirá que quieres quitarle hasta la libertad de poder mirar a quien le dé la gana
  • Se dará cuenta de que quiere poner sobre él la responsabilidad de tu baja autoestima

 

¿Qué pareja va a querer cargar con estos pesos?

¿A ti te gustaría estar con una persona tan insegura a la que tuvieses que estar todo el tiempo reforzando la autoestima?

He vivido las dos caras de la moneda y es agotador.

Esto no significa que cuando sientas celos o te encuentres mal por algo que ha hecho tu pareja, tengas que ocultarlo.

No quiero decir en ningún caso que finjas ser una persona que no eres.

Solo intento que entiendas que ese no es el camino y que hay que hacer algo para que tus complejos no acaben contigo, ni con tu relación de pareja.

 

Celos, infidelidades y otras situaciones de pareja

 

Si eres una persona insegura que ve muchos defectos suyos cuando se mira en un espejo, serás una mujer celosa casi con toda seguridad.

Si eres una mujer celosa, las infidelidades serán para ti un tema imperdonable.

Además, serás una persona emocionalmente dependiente que necesita la aprobación y el reconocimiento de su pareja para sentirse segura.

Malas combinaciones para tener una relación sana y duradera.

Sin embargo, en lugar de intentar cambiar tú todas esas cosas que dinamitan tu relación, intentas hacer cambiar a la otra persona.

  • Le prohíbes que se relacione con otras mujeres
  • Te pones súper celosa si tiene amigas
  • Intentas vestirte y arreglarte para él/ella
  • Le reprochas continuamente todos esos comportamientos suyos que te hacen sentir insegura
  • Ocultas tus necesidades como si la otra persona tuviese la obligación de adivinarlas

 

Al sentir que tienes tantos defectos, sobre todo en lo que a la apariencia física se refiere, tus emociones también se ven afectadas.

El día que te sientes más fea o más gorda estás de peor humor, ¿verdad?

Y claro, la persona más cercana es la que paga las consecuencias de ese mal humor.

Eso no significa que no tengas derecho a tener días malos, como todo el mundo. ¡Claro que tienes derecho!

Pero sin perder de vista que la responsabilidad de cómo te sientes está, sobre todo, en ti.

 

 

Todo lo que puedes hacer para que tus complejos no te impidan tener una buena relación de pareja

 

Esa idea de tener que buscar la “media naranja” que te complemente, no sólo está pasada de moda sino que es una mala idea.

Quizá sigues intentando que tu pareja llene los vacíos que tú no eres capaz de llenar por ti misma.

De esa manera, haces responsable de tu felicidad a esa otra persona que seguramente se cansará de llevar ese peso en sus espaldas.

Voy a mostrarte los pasos que seguí yo para que mis complejos no acabasen con mi relación.

1. Reconoce tu responsabilidad en el asunto

Los problemas de pareja siempre son de dos. De nada sirve echarle la culpa a esa persona, por muy claro que parezca quién es el culpable.

Si tú eres celosa porque eres una mujer insegura, da igual si tu pareja mira a otras mujeres o no. Encontrarás motivos para tener celos porque sientes que no vales lo suficiente.

¿Crees que si consiguieses superar tus complejos te comportarías igual con tu pareja?

¡Segurísimo que no!

Mis primeras relaciones no tienen nada que ver con las relaciones que tengo ahora.

Yo era una mujer celosa, controladora y manipuladora.

De esas que miran el móvil de su pareja continuamente, estudia cada detalle por si la están engañando y busca motivos para montar bronca por cualquier cosa.

¡Era un “sin vivir”!

Sin embargo, esos primeros novios que tuve, no me daban ni el más mínimo motivo para que yo me sintiese así.

Tuvieron que pasar muchos años para que me diese cuenta de todos los “errores” que había cometido con esas parejas por mis inseguridades.

En su momento hubiese sido imposible solucionarlo porque yo no era consciente de ello.

En realidad, pensaba que era una novia de lo más liberal y flexible.

¡Y era todo lo contrario!

2. Acepta que no te gustas a ti misma

 

Aunque reconozcas que no eres la novia o esposa más encantadora del mundo, quizá no te guste reconocer que no te gustas a ti misma.

Puede que aún sabiendo que tus problemas de pareja también son cosa tuya, no quieras aceptar que tu autoestima está por los suelos.

A las mujeres con apariencia de fuertes, como yo, nos cuesta el doble reconocer que lo que pasa es que no somos tan fuertes.

En el fondo, nosotras sabemos que tenemos muchas debilidades, pero pensamos que si las mostramos nos van a herir.

Acepta que no te gustas a ti misma, sin miedo.  No pasa nada.

No eres perfecta, y eso está muy bien.

  • Tienes complejos
  • Cuidas mucho tu apariencia física para esconderlos
  • Te cuesta mirarte en el espejo sin arreglar

¡Bienvenida al club! 😉

Creo que esto nos pasa a todas en algún momento de nuestra vida.

Pero desde el momento en que lo reconoces y lo aceptas, todo puede empezar a cambiar muchísimo.

Pero lo que no se sabe no se puede aceptar y, por tanto, no se puede cambiar.

3. Aprende a amarte por encima de todas las cosas

 

El siguiente paso, ahora que sabes dónde está el problema, es intentar solucionarlo.

Es fundamental que aprendas a sanar tu autoestima para superar esos complejos que tanto te preocupan.

Una mujer llena de complejos, difícilmente podrá tener seguridad en sí misma.

Si tú no tienes seguridad en ti misma, querrás que tu pareja te proporcione esa seguridad.

¡Eso no puede acabar bien de ninguna manera!

Si no hay amor dentro de ti, si buscas amor fuera para sentirte valiosa, tus relaciones serán un caos para ambas partes.

No dudes en ponerte en manos de profesionales que puedan hacerte ver tus supuestos complejos de otra manera.

Solucionar este asunto puede ser mucho más fácil de lo que piensas.

4. No te dejes influenciar por la publicidad y el entorno

 

Aunque empieces a trabajar tu autoestima y a superar tus complejos, la sociedad no quiere que seas una mujer libre.

Una mujer libre es una mujer a la que no se puede controlar.

Así que, aunque poco a poco te vayas sintiendo mejor, todavía habrá días que caigas en la trampa.

  • Verás un anuncio de bikinis y te sentirás mal porque tú nunca podrás tener ese cuerpo
  • Mirarás un anuncio de cosméticos y te sentirás más vieja y arrugada que nunca
  • Verás un anuncio de chocolate y pensarás que tu vida no es buena porque no puedes comer chocolate siempre que quieras

Seguirá habiendo días en los que te mirarás al espejo y te seguirás viendo fatal porque la presión social es enorme.

Pero es solo eso, presión social.

¿A cuántas mujeres con cuerpo de modelo te encuentras por la calle?

Muy pocas, ¿verdad?

Cuestiona el ideal de belleza establecido porque no tiene nada que ver con la realidad.

Y aunque tuviese que ver con la realidad, tú eres única, tienes un cuerpo único y si te gustas a ti misma todo esto te importará cada vez menos.

Hace poco tiempo, yo no podía salir a la calle sin pintarme los ojos.

Daba igual el día que fuese, mis ojos siempre iban pintados.

  • Usaba una crema para la celulitis
  • Utilizaba una crema para las patas de gallo
  • Usaba suavizante para el pelo
  • Me ponía mascarillas en la cara de vez en cuando
  • Me lavaba la cara con un jabón especial
  • Teñía mi pelo

Y era una veinteañera.

Ahora, cuando me voy convirtiendo en una mujer madura, con canas, arrugas, estrías y todos los típicos estragos que va dando la edad, ¡cada vez me importa menos!

¿Por qué?

Porque cada día me quiero más a mí misma, independientemente de lo que me diga la televisión o cualquier otro agente externo.

Claro que me arreglo y me gusta verme bien, pero ya no me obsesiono y cuido de mi cuerpo con amor.

5. Sé muy honesta con tu pareja

 

Si quieres liberarte de tus complejos para poder tener una relación de pareja mucho más sana, tiene que haber mucha comunicación.

Por ejemplo:

El día que sientas celos sin ningún motivo, no culpes a tu pareja sabiendo que son fruto de tu inseguridad.  Habla con ella amablemente para que sepa lo que te pasa realmente.

En lugar de decir: “¡Pedazo de mamón, te he visto hablando con la vecina, no quiero que vuelvas a dirigirle la palabra!”.

Puedes decir: “Cariño, cuando te veo hablar con la vecina me siento muy insegura, perdóname”.

Quizá tu pareja ni te perdone ni te entienda, ¡eso es cosa suya!

Pero si tú te sientes celosa sin motivo, la responsabilidad está en ti y te quedarás mucho más tranquila reconociendo eso y evitando una discusión con tu pareja.

 

Conclusiones

 

Absolutamente todo en la vida te irá mucho mejor si consigues superar tus complejos y tener una autoestima sana.

Ten en cuenta que por mucho que superes tus complejos, nunca serás la mujer perfecta que aspiras ser.

Ten en cuenta también que, igual que no existen personas perfectas, no existen parejas perfectas.

Aunque consigas amarte por encima de todas las cosas, seguirás teniendo días buenos y días menos buenos.

Lo que sí puedo asegurarte es que si superas tus complejos, al verte a ti misma de otra manera todo a tu alrededor también cambiará.

En lo que a la relación de pareja se refiere, si empiezas a amarte a ti misma:

Transforma tus complejos físicos en peculiaridades, en tu sello de identidad.

¡Eres única tal y como eres!

¿Por qué malgastar energía en poner el foco en las cosas que no te gustan de ti?

Pon el foco en las cosas importantes, busca tus virtudes y ¡resáltalas!

 

Y si te cuesta deshacerte de tus complejos, me gustaría hacer este regalo para ayudarte un poco más. ¡Espero que lo disfrutes!

 

Ahora me gustaría verte en los comentarios.

¿Se ha estropeado alguna de tus relaciones de pareja por tus complejos?

¿Tú podrías estar con una persona que se saca defectos continuamente?

Cualquier cosa que te apetezca comentar me encantará leerla.

 

Un fortísimo abrazo

Tania

Cuando me di cuenta de que mis complejos y mi falta de autoestima estaban en la base de todos mis problemas, empecé a trabajar y conseguí sentirme cada vez más libre. Ahora quiero que tú también lo seas y por eso ayudo a mujeres a sanar su amor propio, superar sus complejos y empezar a respetarse de verdad para conseguir la vida que desean.

 

 

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Escritora, asesora especializada en apoyar a mujeres a hacer frente y superar situaciones difíciles mediante el uso de historias, anécdotas, guías, vídeos y libros. Tiene un MBA y un máster de Humanidades. Es también la creadora del Blog Historias para Mujeres y autora del Libro “Siguiente Capítulo”