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El día de hoy comparto contigo la historia de una mujer que vivió 24 años de abuso…

Como bien sabes, normalmente no suelo produnfizar sobre estos temas, pero este mes de noviembre está dedicado a la lucha en contra del maltrato a la mujer. Y al igual que años anteriores, comparto contigo una historia que pretende prevenirte y motivarte a tomar decisiones correctas.

La enseñanza de hoy llega gracias a la historia de ‘Esperanza’, ella nos cuenta su experiencia viviendo abuso sexual, abuso sicológico y abuso económico.

Todos ellos en diferentes épocas de su vida.

Lee con atención hasta el final.
El mensaje final es lo más importante de todo.

A continuación, la historia de Esperanza:

“Hoy por hoy soy una mujer de 31 años, tengo una vida profesional, tengo amigos, planes futuros y metas, pero todo esto es bastante nuevo para mí.

 

En realidad, siento que mi vida, la vida que de verdad deseo, recién está empezando.

Recién ahora, después de 12 años de vivir una tormentosa y tóxica relación amorosa, busqué apoyo y ayuda profesional.

Y, aunque en principio, mi motivación para buscar ayuda fue la separación con mi ex, mi tristeza comenzó muchísimos años antes cuando yo aún era muy pequeña.”

 

Una infancia oscurecida por el abuso de un familiar

Lastimosamente, según los índices de UNICEF, 95% de los casos de abuso sexual y agresión física de niños y adolenscentes proviene de alguien cercano al núcleo familiar. Esto incluye familiares hasta en un tercer grado de proximidad, profesores, amigos cercanos de la familia y personas a cargo del cuidado de los niños.

Y según las estadísticas, esta situación llega a repetirse durante años debido a 2 principales motivos.

  • El primero es la poca comunicación y confianza que existe entre los pequeños y sus padres.
  • Y el segundo motivo es que este tipo de agresiones no suelen dejar marcas físicas claramente visibles.

Como miles de casos, Esperanza fue una de las tantas víctimas de abuso infantil y hoy nos comparte una breve parte de su historia:

“Aún mantengo varios recuerdos de mi infancia,

recuerdo que hasta mis 6 años era una nina dulce, extrovertida y llena de ideas.

Tenía el carácter fuerte y demostraba libremente cuando algo me gustaba o cuando algo me enojaba.

 

Pero esa personalidad alegre y segura acabó cuando a mis 6 años sufrí el primer abuso por parte del esposo de mi hermana.

Y, lastimosamente, aquella situación no fue esporádica, sino que se repitió varias veces hasta que cumplí 18 años.

A partir de aquel primer horrible momento en el que él me tocó y durante todos esos años, yo me transformé en una niña tímida, introvertida y sumamente temerosa.

 

Nunca hable sobre el tema con nadie, sentía culpa y muchísima vergüenza.

Estaba segura de que nadie me creería y tenía miedo de la reacción de mi familia.

Yo era pequeña, temía ver a mi familia destruida o llegar a sentir el rechazo de ellos.

 

Fue recién cuando tuve 18 años que tuve el valor de detenerlo y decirle que dejara de tocarme. Lo amenacé con acusarlo con mi hermana y mi madre y, aunque él continuó obsesionado conmigo, nunca más volvió a toquetearme.”

 

El fin de un abuso y el inicio de otro

“Como lo dije antes, a los 18 años dije basta!

En aquella época me sentía más grande, pensaba que era capaz de defenderme y además, mi primer novio llegó a mi vida.

Y, por algún motivo, la idea de poder vivir el verdadero amor me hizo sentir más fuerte.

Decidida y con aquel sentimiento de poder, detuve al hombre que me había acosado durante tantos años y empecé la que pensé que sería mi gran historia de amor.

 

Comencé aquella relación con mi ex pensando que él era mi salvación.

Pero al mismo me sentía llena de miedos e inseguridades.

Yo no confiaba en los hombres y me atrevo a decir que tenía mi autoestima dañada.

Pero aun así, poco a poco fui aceptando la relación y confiando en él.

 

Al fin y al cabo, yo era joven, quería creer en el amor y deseaba vivir el contacto de una relación de amor y no de abuso.

 

Te imaginarás que, como toda relación, el inicio fue muy bonito y disfruté de la magia de sentirme enamorada.

Ambos éramos muy jóvenes y teníamos grandes necesidades de sentir amor sincero.

 

Yo, una mujer que había vivido años de abuso. (Abusos que él desconocía porque yo nunca me atreví a contar.)

Y él, un hombre que arrastraba el daño causado por el abandono de su padre y la ausencia de su madre.

Dos personas que se encontraron y que creyeron que con el otro iban a satisfacer aquellos vacíos que sentían.”

 

 

La idea equivocada de una relación amorosa positiva

“Me sentía feliz de tener un novio que no me obligaba o forzaba a tener ningún tipo de contacto sexual.

 

Como puedes imaginar, después de vivir años de abuso, ese tema significaba para mí el pilar esencial de felicidad y provocaba que cada día confiara más en él.

Mi ex nunca me forzó a nada que yo no quisiera hacer y la simple idea de tener paz en ese aspecto me acercaba más a él.

Yo en esos momentos me sentía amada y respetada, pero en realidad aquella fantasía estaba lejos de ser una relación positiva.

 

A mi ex lo caracteriza un humor sarcástico.

Me humillaba, hacía de menos, opacaba y avergonzaba constantemente.

Él se reía de mí, me trataba de tonta, aburrida y amargada.

Y no conforme con eso, tampoco se alegraba por ninguno de mis logros, ni académicos, ni profesionales, ni laborales, ni materiales. Nada.

Todo lo que yo hacía y lograba era siempre insignificante.

Y él se aseguraba de hacerme sentir insignificante.

 

Pero lo peor de todo es que yo en ese momento pensaba que todos aquellos tratos eran “normales”.

Yo no me di cuenta que todo aquello era también otra forma de abuso y maltrato.

Dentro de todo, en aquella época yo me sentía afortunada de que alguien me quisiera.”

 

 

Las señales de estar en una relación tóxica

“Pasaron años y siempre vi señales que me decían que yo debía terminar la relación.

Pero aun así no fui capaz. Equivocadamente yo pensaba que tenía suerte de tener a alguien que quisiera estar conmigo, aunque ahora sé que esa relación no era positiva.

 

Él, por ejemplo, no se interesaba por mis problemas. Y cuando yo cometía el error de contarle algo, se molestaba y me acusaba de tonta.

 

Para vernos, usualmente debía ser yo quien tenía que visitarlo a él. Él afirmaba que no le gustaba mi casa, así que era yo quien tenía que hacer todo el esfuerzo.

Tanto era la inequidad en la relación, que él ni siquiera me visitaba en mis cumpleaños.

Y yo, yo siempre lo justificaba.

 

Otra clara señal de abuso era con relación aspecto económico.

Yo siempre fui económicamente más estable que él y él abusó de eso.

Mi ex utilizaba mis tarjetas de crédito y todo lo que quería materialmente lo conseguía conmigo. Todo gracias a mi esfuerzo y dinero.

Pero eso sí, cuando yo le sugería utilizar ese dinero para hacer un plan juntos, sólo recibía respuestas negativas.

 

Otro ejemplo clásico de la mala relación que tuve con mi ex es que uno de mis más grandes deseos era viajar juntos, pero él se negaba.

Me decía que sólo las personas infelices viajaban porque eso demostraba que no estaban conformes con sus vidas.

Si, algo tan absurdo como eso!!

 

Y así, como estos sencillos ejemplos, hubo miles más. Claras señales de que él no era positivo para mí.

 

Experiencias que me demostraban que junto a él jamás tendría la relación que tanto deseaba y aun así, permanecí atada a esa tormentosa relación.

 

Ahora comprendo que en ese momento tenía muchas deficiencias en mi autoestima.

Yo acepté y creí las justificaciones de la familia de mi ex cuando ellos me decían que él era especial.

Permití que mi ex me catalogara como una amargada al no aceptar bromas y acepté sus humillaciones y malos tratos.”

 

 

Los peores y últimos momentos de aquella relación tóxica

“No quiero cansarte y detallar cada desplante, humillación o abuso que sufrí junto a mi ex, así que iré al punto final.

Fue en mi cumpleaños número 30 que tomé la decisión de terminar con mi ex por primera vez.

 

Al igual que otros años, él decidió no visitarme por mi cumpleaños. Ni siquiera porque yo había organizado una celebración en mi casa.

Así que llena de frustración, terminé con él.

Pero mi decisión no duró mucho tiempo.

 

Volvimos después de dos semanas…

Y ese momento estaba segura de que estaba haciendo lo correcto porque no regrese con él ‘tan fácilmente’. Al menos así lo sentía.

 

Volvimos, pero esta vez fue con condiciones.

Y en principio todo parecía bien.

Salíamos más y disfrutábamos del tiempo juntos.

Pero eso sí, lo hacíamos sólo con mi dinero.

 

La triste verdad es que la relación siempre iba a ser igual. Con humillaciones y tratos que yo antes no consideraba como abusos, pero que sí significan abuso.

 

Finalmente llegó el momento en el que él terminó conmigo.

Descubrí que me había estado engañando con una compañera de trabajo y tras reclamarle, él confesó que ya no sentía lo mismo por mí.”

 

 

La luz después de vivir la ruptura amorosa

“Yo no era feliz en la relación que tenía con mi ex.

No estaba de acuerdo con las humillaciones y burlas. Tampoco quería que él se siguiera aprovechando de mi dinero y usándolo a su antojo.

Yo no me sentía amada, ni deseaba estar con un hombre que me engañara.

 

Pero aun así, cuando él terminó conmigo sentí que mi vida se derrumbó.

Lloraba todos los días, incluso a veces, hasta ahora tengo momentos de tristeza.

 

Por fortuna tomé la decisión de buscar apoyo profesional.

He trabajado para sanar el maltrato sicológico que viví en mi anterior relación amorosa.

Y por supuesto, con apoyo psicológico también estoy sanando aquellos episodios de abuso que sufrí de niña.

 

También estoy trabajando para recuperar mi autoestima y cada día hago un esfuerzo por seguir adelante.

Yo sé que puedo recuperar la luz de mi vida que perdí cuando era niña y superar todo lo que viví y perdí en mi relación.

 

La verdad es que cuando mi ex terminó conmigo mi vida entera sí se derrumbó.

Y por suerte lo hizo, porque esa vida no era positiva para mi y ahora tengo la oportunidad de construir desde cero.

 

Ahora construiré algo mejor para mí, algo que sea positivo para mí y que me permita ser tan feliz como yo deseo ser.”

 

 

Mensaje final para las mujeres que viven en tóxicas relaciones amorosas

“Chicas valórense a sí mismas.

Pónganse en primer lugar y ámense cada día.

Olvídense de aquella idea de que nadie las va a querer debido a sus historias pasadas.

Y no justifiquen, ni se mantengan junto a hombres con quienes no son felices.

 

Yo les aseguro que existe la posibilidad de vivir felices, cada una puede lograrlo.

Pero no comentan el error que cometí yo.

 

No esperen 12 años para atreverse a buscar la felicidad lejos de relaciones amorosas tóxicas.

Y por favor, detengan cualquier tipo de abuso en la primera ocasión.

 

Pongan un ALTO a la primera señal de abuso sexual, abuso sicológico o abuso económico y aléjense de esas personas.

 

Nada justifica el abuso y, mientras más tiempo lo vivan, más difícil será detenerlo.

Yo permanecí 12 años junto a un hombre que me dio claras señalas de que nunca me valoró.

Perdí todos esos años y no quiero que te ocurra lo mismo a ti.”

 

 

Gracias a Esperanza por contarnos su historia.

Si tienes alguna pregunta u opinión deja tu comentario a continuación.

Escritora y Coach especializada en Mujeres.
Creadora del Blog Historias para Mujeres y autora del Libro “Siguiente Capítulo”

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