A continuación leerás la historia de Belén.

Ella es una mujer que fue sincera con su pareja y le presentó claramente la visión, concepto y estilo de vida que ella tenía.

Lastimosamente su pareja permaneció en la relación esperanzado en que llegaría el día en el que ella cambiaría su forma de pensar.

Él pensó que ella se uniría a su proyecto de vida.

Belén es una mujer llena de energía, amante de la aventura y de las emociones fuertes.

Ella es una mujer transparente y decidida que sabe lo que quiere y expresa sus opiniones sin ningún miedo o vergüenza.

Él por su parte es más cauteloso y reservado, habla muy poco de sus opiniones personales pero es un gran conversador de temas generales.

«Mi estilo de vida iba en contra de su felicidad»

Él y yo nos conocimos de jóvenes en el colegio pero creo que jamás conversamos profundamente sobre nada.

Fue recién en la fiesta de aniversario de 10 años de graduados que nos volvimos a ver y que cierta química se encendió entre nosotros.

Para ser más directa debo decir que yo encendí la química entre nosotros.

Fui yo quien buscó el primer contacto cuando me acerque a decirle que se veía mucho mejor que cuando estaba en el colegio.

Él me sonrio sin decirme nada y yo le di un pequeño beso, detalle que en realidad no importa, pero así fue como todo empezó.

Debo admitir que tuvimos una relación muy buena, hacíamos juntos varias actividades y no teníamos mayores discusiones.

A los 6 meses, en una noche de mucho entusiasmo decidimos mudarnos a vivir juntos y desde ahí empezaron las diferencias.

Él vivía con sus padres y quería que juntos buscáramos un lugar a las afueras de la ciudad. Él creía que mi departamento era muy de ‘soltera’.

Según él sería difícil vivir una vida de pareja en él.

Yo en cambio amo mi departamento porque tiene todas las características ideales que yo necesito.

Además me parecía muy apresurado que los dos cambiáramos de casa sin siquiera saber si lo nuestro iba a funcionar.

Al final él accedió y se mudó a mi departamento. Nos tomó un par de semanas acomodar todas las cosas.

Al final ambos estuvimos satisfechos con el resultado y el departamento quedó bien. Yo me sentía cómoda con aquello y pienso que él también, pero no estoy del todo segura.»

«Una clara diferencia en nuestra visión de vida»

«Una tarde mientras veíamos una película tuvimos una conversación que yo no pensé que sería tan importante.

En la película mostraban una pequeña casa a las afueras de una ciudad en la que la pareja jugaba en el jardín con sus hijos.

Cuando apareció aquella escena él reaccionó con alegría. Exclamó que eso era exactamente a lo que él se refería cuando me insistía en mudarnos a vivir a las afueras.

Yo lo mire y sin pensar la profundidad de mi comentario le dije que eso estaba muy bien para las familias que quieren tener hijos pero que ese no era mi sueño.”

Belén tenía muy presente su decisión de no tener hijos pero él asumió que toda aquella idea de mudarse a vivir juntos era para hacer una familia.

Nunca habían hablado del tema pero para él, el concepto de encontrar el amor ideal iba de la mano con hacer una familia mientras que para ella era vivir el amor de pareja.

Para él, Belén era la mujer ideal.

Él estaba seguro que algún día toda aquella energía y dedicación que Belén daba al trabajo y a los amigos, la podría dedicar a la familia.

Así formarían el hogar que él tanto deseaba.

«Yo ya tenía decidido el estilo de vida que quería tener»

Aquella tarde, justo después de que yo le dijera que no soñaba con tener hijos, él me dio un beso en la frente y apretándome a él me dijo que eso era algo que yo creía en ese momento.

Según él, tarde o temprano iba a querer tener hijos y entonces querría una casa como la de la película.

Recuerdo claramente que puse en pausa la película y me voltee hacia él para decirle que yo estaba hablando muy en serio.

Le dije que yo sabía perfectamente que no quería tener hijos. Incluso le dije que si él deseaba tenerlos debía terminar la relación porque junto a mí no lo iba a conseguir.

Él me miró sin decir nada y sin hacer ningún gesto así que exaltada le pregunté si quería o no tener hijos.

Él necesitó un momento para contestar.

Al principio se quedó pensando y luego relajó su cuerpo y me dijo que no lo había pensado.

Él dijo que jamás se había preguntado al respecto y qué por el momento estaba muy feliz como estaba.

Al final terminamos de ver la película y yo pensé que el tema había quedado claro para ambos.”

«Él pensó que las diferencias eran temporales»

Para él la conversación no acabó como para ella.

Él soñaba con ser papá y aquel sueño se había intensificado desde que vivía junto a Belén.

Él estaba convencido que el instinto materno llegaría a Belén.

Según su opinión a todas las mujeres les ocurre lo mismo cuando llegan a los 30 años.

Él estaba seguro que aquella idea de no tener hijos era una idea pasajera.

Curiosamente él sabía desde un principio como era Belén.

Él sabía que disfrutaba de las fiestas, de los viajes y de vivir en el centro de la ciudad.

Esa era la visión y estilo de vida de ella.

Él conocía muy bien a Belén y sabía que ella no sacrifica sus horas de sueño por nada en este mundo.

Pero aún así pensó que aquel era un estilo de vida pasajero y que pronto cambiará.

En los siguientes meses no volvimos a mencionar el tema de los hijos.

Yo no pensé que sería necesario porque para mi ese era un tema que había quedado bien claro.

Lastimosamente asumí que para él también.

Los problemas empezaron a llegar por el estilo de vida que cada uno quería tener.

Poco a poco él dejó de querer salir en las noches y muchas de las veces yo me quedaba en casa con él.

Tuvimos también varias peleas fuertes por los gastos.

Él se molestaba por la cantidad de dinero que yo gastaba en mis salidas o en las cosas que me compraba.

Desde el punto de vista de él, nosotros debíamos ahorrar para el futuro. Pero yo insistía en con mi estilo de vida como lo hice siempre

Él por su lado empezó a trabajar mucho más pero se quejaba al respecto. La mayoría del tiempo estaba más cansando o de mal humor. Las conversaciones se redujeron a planear el futuro, a ahorrar, e incluso de cuidar nuestra salud.»

«Deseos y estilo de vida diferentes»

Yo pensé que se trataba de una etapa pero no fue así.

Yo me desesperaba al verlo siempre contrariado, ya no compartíamos actividades juntos y ya no nos reíamos de la vida como antes.

Por su cumpleaños número 32 quise planear una gran fiesta para él pero él se negó molesto.

Me reclamó que no lo entendía, que no lo conocía e incluso me dijo que no lo respetaba.

En su frustración me dijo que yo debía madurar. Me dijo que la vida no se trataba solo de fiestas y amigos y que había cosas más importantes en qué preocuparse.

Recuerdo que le pregunté sobre qué quería él que yo me preocupace.

Él me contestó que yo debía pensar en mi futuro.

En ese momento yo entendí que él estaba infeliz con el estilo de vida que yo tenía y quería seguir teniendo.»

«Ninguno de los dos iba a ser feliz»

Lo miré tranquilamente, me senté a su lado, lo tome de la mano y le expliqué todo lo que yo sentía.

Hablé tranquilamente sobre lo que creía que era necesario hacer. Le dije que yo no lo veía feliz.

Yo sabía que cada día sería más difícil para ambos. Nuestras vidas tomarían caminos más separados cada día.

Le expliqué como veía yo la situación.

Le dije cuan segura estaba de que a mediano plazo ninguno de los dos sería feliz pero lastimosamente él no veía las cosas como yo.

Él no comprendía la importancia de las diferencias en nuestra visión y estilo de vida.

Él se angustió y lo primero que me dijo es que iba a cambiar.

Lo cual a mí me pareció absurdo y hasta contraproducente para ambos.

Yo deseaba que él viera la realidad y que aceptara buscar la vida que lo haría feliz.

Pero él se obstinó en intentar convencerme en que iba a cambiar.

Él insistía diciendo que él si me haría feliz en el futuro.”

«Fui muy clara pero él no quiso entender»

Belén había sido bien clara con él sobre sus objetivos de vida.

Pero él no había querido aceptar la opinión de Belén creyendo que sus vidas iban a cambiar con el tiempo.

El tema de los hijos es un tema muy delicado e importante y ambos tenían pensamientos firmes y contrarios al respecto.

Ella se lo había dicho, pero él esperaba que cambiaran.

Él imaginó un estilo de vida muy diferente junto a ella.

Él imaginó a Belén como una madre abnegada.

La imaginaba dedicada por entero a la familia y como una mujer feliz de esperarlo en casa con sus pequeños hijos.

De igual forma se imaginó a si mismo viviendo solo para ella y para la familia que habrían de formar.

Él se imaginaba a si mismo como un padre y esposo amoroso dentro de una familia feliz.

El problema es que aquella ilusión ocurría únicamente en la mente de él.

La realidad que tenían era muy diferente a aquella fantasía.

Ambos hablaron muchas veces del futuro y en ninguna de las conversaciones se incluyó la idea de hacer una familia, hogar o hijos.

Sin embargo él mantuvo la expectativa de que aquello iba a cambiar.

Él estaba seguro que su estilo de vida debía cambiar con el tiempo.

Debo aceptar que parte de mi si sabía que aquello iba a ocurrir.

Yo podía ver que cada vez que hablábamos del futuro él no estaba 100% feliz. Parecía que le hacía falta algo pero él siempre decía que todo estaba bien.

Él tampoco lograba entender cuán importante era para mí verlo feliz.

Él no comprendía que yo no podía cargar con la responsabilidad de continuar juntos sabiendo que él nunca se sentiría completo a mi lado.

Y por supuesto, él tampoco entendía que yo no quería una persona así a mi lado.

Él no veía la posibilidad de que con el tiempo ninguno de los dos sería feliz.

La separación fue horrible.

Tuve que ponerme muy firme y pedirle que se marchara de la casa.

Al día siguiente él regresó con unas flores dispuesto a reconciliarse pero yo lo esperaba con muchas de sus cosas ya empacadas.

Pude ver lo desesperado y triste que él se encontraba.

También sé que tenía muchas iras y frustración, pero yo estaba segura que estaba haciendo lo correcto.

Él debió pensar que yo no lo quería o que no lo entendía, pero la verdad es todo lo contrario, yo si lo quería y muchísimo.

Estoy segura que es un hombre maravilloso pero sé que no íbamos a ser felices juntos.”

La realidad había sido clara para ambos.

Pero las experiencias y lazos que los ataron al principio de la relación generaron un deseo muy grande de ajustar al otro a las expectativas de vida que tenía cada uno.

«Al final la vida continúa»

Belén se sintió sumamente triste y decepcionada por aquella experiencia. Incluso llegó a pensar que había algo mal en ella y en su proyecto de vida.

Incluso llegó a preguntarse si él tenía razón y si había arruinado su única posibilidad de tener un futuro feliz.

Por fortuna este sentimiento se disipó al reanudar todas sus actividades.

Ella estaba conforme con su vida y aún más conforme con su plan de vida futura.

Por otro lado él quedó devastado y por un tiempo criticó fuertemente a Belén.

Él la juzgaba por el concepto de vida que ella tenía.

Él estaba seguro que ella se iba a arrepentir y que iba a regresar implorante donde él para vivir aquella vida familiar que él tanto deseaba.

Aunque la separación fue dura la vida continuó como si nada después de un par de semanas.

Yo sigo estando segura que hice lo correcto, no solo por mi sino también por él.

Yo soy una mujer feliz y satisfecha con mi estilo de vida.

Sigo estando segura que no quiero tener hijos y no debería ser juzgada por eso.

A mi me encanta mi vida y tomo mis decisiones a conciencia.

Al fin y al cabo eso es lo verdaderamente importante.

No se mucho de él pero espero que haya comprendido los motivos de nuestra separación. Y espero que haya alcanzado sus sueños. Cualquiera que estos sean.»

Como Belén lo dice, la vida debe continuar para ambos y lo importante siempre será tomar las decisiones con responsabilidad.

Cada relación pasa por un proceso de descubrimiento que inicia con la ilusión del enamoramiento.

Luego la relación se fortalece con las experiencias reales que se van compartiendo.

Para bien o para mal, las experiencias compartidas nos unen pero también nos revelan información clave para el futuro de una relación.

Lo importante es ser realistas como lo fue Belén y ver la relación con objetividad.

La comunicación clara y transparente es un factor importante en la relación.

Es a través de ella que informamos a la pareja sobre nuestros sueños, gustos y preferencias y la negociación genera nuevos conceptos e ilusiones de vida.

El futuro de la pareja se construye con bases de experiencias reales y con visiones conjuntas de futuro.

Por este motivo es que es tan importante reconocer y aceptar si se tienen visiones y estilo de vida diferentes.

Somos responsables de comprometernos y trabajar por nuestra relación.

Pero somos también responsables de identificar y aceptar cuando nuestra idealización o expectativa de cambio es lo único que nos mantiene unidos a nuestra pareja.

Mucha atención a las diferencias importantes como esta historia.

Todos tenemos sueños que alcanzar y debemos ser claros al escoger con quien compartirlos.

Buena suerte y hasta pronto

Marie