Hoy quiero que hablemos de la compasión, y más detenidamente de la auto-compasión.

Pero antes de empezar debo hacerte una pregunta:

¿Has escuchado el término Mindfulness o Atención Plena?

Parecen términos muy profundos y complicados de explicar pero realmente no es así.

La Atención Plena o Mindfulness básicamente consiste en estar atenta al momento presente, observar momento a momento sin juzgarlo ni analizarlo.

Esto incluye estar atenta a no sólo lo que está pasando en tu entorno, sino también a tus emociones, sentimientos y pensamientos.

La Atención Plena es un ejercicio que se debe de practicar todos los días ya que es una herramienta para ejercitar la mente y trae muchos beneficios.

Más adelante te escribiré un artículo acerca del Mindfulness pero quería iniciar con esa introducción para hacerte las siguientes preguntas:

¿Qué estás pensando de ti?

¿Eres observadora de tus pensamientos?

¿Nunca has pensado que te juzgas muy fuerte a ti misma?

¿Crees que no eres normal, o que algo malo pasa contigo?

¿Nunca te has cuestionado que tal vez tus pensamientos NO son ciertos?

A veces los juicios que tienes de ti misma se transforman en tus peores enemigos evitando o retrasando tu crecimiento personal.

Pues bien,
en este artículo quiero explicarte lo que es la compasión realmente y también quiero que la empieces a practicar primero contigo misma y después lo empieces a replicar con el resto.

Empecemos.

 

 

¿Qué significa tener compasión?

 

Muchas personas adjudican la palabra compasión con una connotación negativa.

Por ejemplo;
pueden pensar que sentir compasión es sentir pena, lástima o menosprecio por otra persona y quiero decirte que realmente no es así.

La definición de compasión es:

comprender el dolor o sufrimiento de uno mismo o de otra persona y tener el deseo de aliviarlo o remediarlo.

Cuando tú sientes compasión por una persona que está pasando por un mal momento, realmente lo que está pasando dentro de ti es que comprendes su dolor sin cuestionarlo y al mismo tiempo estas deseando que el dolor de esa persona se alivie.

Ojo esto que te voy a decir es muy importante:

La compasión no puede existir sin LÍMITES.

Esto quiere decir que cuando sientes compasión por otra persona, reconoces su dolor, deseas que su sufrimiento se alivie, pero no cargas con ese sufrimiento, no lo haces tú dolor porque NO es tuyo.

Sentir compasión es muy hermoso y yo pienso que el mundo sería mejor si todos lo practicáramos, empezando por uno mismo.

 

 

Aprendiendo a sentir compasión por nosotras mismas

 

La compasión por uno mismo se ve manifestada en actos de amor y aceptación diarios y constantes.

¿Cuándo podemos empezar a sentir compasión por nosotras mismas?

En este momento.

¿Cómo?

Puedes empezar a observar los pensamientos negativos que tienes sobre ti, aquellos que te causan dolor o aquellas cosas que no te gustan de ti misma.

En ese momento en el que te observas teniendo ese pensamiento (Mindfulness), tienes que escoger entre dos caminos.

Un camino es el de atacarte con pensamientos negativos hacia ti, o el otro camino es dejando de lado el juicio el castigo o el análisis y abrazarte.

Voy a describirte un ejemplo para que quede más claro.

Digamos que hiciste algo de lo que estás arrepentida.

Heriste a alguien, no era tu intención pero lo hiciste.

Ante esto tú puedes escoger entre dos caminos:

Camino uno:

Rechazarlo, puedes negar lo que pasó a ti misma, esconder tu dolor, autocastigarte y puedes hacerte sentir peor.

Camino dos:

Puedes traer compasión hacia ti reconociendo que te duele lo que hiciste, comprendes que lo que sucedió no estuve bien y lo abrazas tal y como es, aceptas tus sentimientos de dolor y arrepentimiento te permites sentirlos, te dices a ti misma te perdono la próxima vez lo haremos mejor.

 

 

Lo que NO es la compasión a nosotras mismas

 

Cómo pudiste darte cuenta la compasión compone varias etapas que son:

RECONOCER,

ABRAZAR,

ACEPTAR,

SENTIR

y PERDONAR.

No es compasión cuando simplemente pasamos por alto diciendo, no hiciste nada malo, no te preocupes, todo va a estar bien.

Al hacer esto estás tomando el camino uno lo estás rechazando.

Lo estás negando a ti misma, estás intentando esconder tu dolor y es justamente esto lo que a la larga te hace sentir peor.

Muchas veces rechazamos quienes somos auténticamente, nuestros sentimientos y emociones.

Pensamos erróneamente que NO debemos sentirnos tristes, que NO debemos sentirnos débiles, que NO debemos sentirnos frustradas, que NO debemos sentirnos amargadas o que NO debemos hasta incluso sentirnos felices.

Quiero decirte que te despidas de los NO DEBO y empieces a ser.

La compasión es la total aceptación de tu SER, y es una grandiosa herramienta que te ayuda a ser una mejor persona.

 

 

Mi camino hacia la compasión

 

Hasta hace menos de un año más o menos, yo no tenía idea de lo que era ser compasiva.

Probablemente yo misma era la persona por la que menos compasión sentía.

Me presionaba mucho a mi misma, me exigía cosas casi imposibles y si no las cumplía era muy despiadada conmigo.

Nadie nunca me enseñó lo que era la compasión y pensaba erróneamente que sentir compasión por alguien, era menospreciarla.

Mi definición de amor propio era la ilusión de ser una persona fuerte que nada la lastimaba, porque sentir de otra forma era sinónimo de debilidad.

Estaba muy alejada de mi aceptación total y de lo que era real.

Sin saber había creado para mí un mundo de ilusión dónde para ser amada y aceptada tenía que ser “perfecta”.

No fue hasta que inicié una revolución interna dónde me empecé a cuestionar qué realmente era ser “perfecta”.

Para mí el camino a la compasión fue muy sencillo, pero no fue fácil.

Inicialmente yo no era consciente de mis pensamientos, y creía ERRÓNEAMENTE que todos los pensamientos que pasaban por mi mente eran verdad.

Vivía en automático, con mucha prisa y sin detenerme nunca a cuestionarme nada.

Cuando empecé a practicar Mindfulness diariamente, pude ser consciente de no sólo de mis pensamientos sino de cómo estaba llevando mi vida en general.

Fue cómo si el velo de la ilusión que yo había creado se cayera de repente.

Cuando al fin empecé a cuestionarme absolutamente todo lo que pasaba por mi mente y a no identificarme con nada, todas mis emociones empezaron a salir a flote.

Tienes que hacerte consciente de tu dolor para brindarle compasión y el Mindfulness es la herramienta que te ayuda a ver tu dolor tal y cómo es.

E innegablemente te lleva hacer un proceso más profundo para sanarlo y no evadirlo con mecanismos de defensa.

Por ejemplo;
querer solucionarlo de inmediato tomando cualquier acción sin tener que atravesar por el dolor que es muy normal y es parte de la vida.

Yo sentí la necesidad de ir a terapia para que me apoye a observar de dónde venían mis pensamientos, mis patrones, mis creencias, mis comportamientos y juicios hacia mí misma.

Muchos de ellos no eran míos y muchos de ellos no eran ciertos.

Lo que si era cierto es que no era “perfecta” o tal vez si lo soy, tal y cómo realmente SOY.

Al trabajar en mi aceptación completa tuve que atravesar todo de mi incluida mi oscuridad.

Este camino como ya te dije anteriormente no fue nada fácil ya que para mí era totalmente nuevo el hecho de sentir mis emociones.

Pero aceptarlas, ser paciente con mi proceso, amarme mucho en el camino y sentir mucha compasión hacia mí fue muy sencillo de hacer.

Hoy en día la compasión es parte de mi vida y me apoya en todos mis procesos.

 

 

Ser compasivas todos los días

 

La compasión se puede desarrollar, nadie nace siendo muy compasivo.

Es posible aprenderla, ponerla en práctica todos los días y con el tiempo será una respuesta automática.

Es un proceso y lo más importante es que empieces por ser compasiva contigo misma para que puedas mirar al mundo con compasión.

Voy a compartir contigo una lista que me apoyó mucho en este proceso.

 

LOS 3 ELEMENTOS DE LA AUTOCOMPASIÓN SEGÚN KRISTIN NEFF:

1. Ser gentil con uno mismo:

Ser amable y traer entendimiento hacia nosotras mismas cuando sufrimos, fracasamos o nos sentimos inadecuadas, en lugar de ignorar el dolor o llenarnos de auto crítica.

Las personas con autocompasión entienden que ser imperfecta, fracasar y experimentar dificultades en la vida es inevitable.

Así que tienden a ser más gentiles consigo mismas cuando están frente a experiencias dolorosas, en lugar de enojarse cuando la vida no es así.

No siempre podemos tener lo que queremos.

Cuando esta realidad es negada o resistida, entonces aumenta el sufrimiento la frustración y la auto crítica.

Cuando esta realidad es aceptada con simpatía y gentileza, hay más equidad emocional.

 

2. La humanidad común:

A veces nos sentimos que si no conseguimos lo que queremos, o las cosas no nos van bien significa que estamos solas.

Como si fuéramos las únicas en este mundo que sufrimos.

Pero, en realidad todos los humanos sufren.

La autocompasión significa reconocer que el sufrimiento es universal.

Es parte de la experiencia de ser un ser humano y algo por lo que todos pasamos.

También significa recordar que nuestros pensamientos y emociones tienen un impacto sobre el mundo entero y vice versa.

Esto nos ayuda a relacionarnos mejor y entender que somos parte de un todo interconectado.

 

3. Mindfulness:

La autocompasión también requiere observar las emociones negativas para asegurarnos que no están siendo ni suprimidas ni exageradas.

No podemos ignorar nuestro dolor y sentir compasión al mismo tiempo.

El Mindfulness requiere que no nos identifiquemos demasiado con los pensamientos o las emociones, para que no entremos en un círculo de reactividad, así es más fácil aplicar la auto-compasión.

 

Es muy grato compartir lo que a mí me ha funcionado en mi camino de sanación.

Espero que este artículo abra en ti una ventana de curiosidad para que sigas profundizando.

Me encantaría saber qué cambios has notado en ti con tu práctica de compasión, espero poderlos leer en los comentarios.

 

 

Siempre con amor.

María José