Cuando llega el mes de Mayo es inevitable pensar que el mes de las madres ha llegado y que es momento de pensar en qué es lo que mamá quiere en en su día.

Creo que no me equivoco al decir, que al menos, en Hispanoamérica, se vive de esta forma.

El día de la Madre es uno de los días más esperados, y uno de los que más genera ganancias económicas…

Es tan importante, que podemos ver a miles de personas consiguiendo un obsequio material costoso; reservando el mejor lugar en un restaurante o preparando una comida especial…

Así como a miles de pequeños preparando shows artísticos o manualidades llenas de amor para sus adoradas progenitoras.

Sin duda, el día de la Madre es uno de los más significativos culturalmente hablando.

Y siento que tiene que ver con la retribución que todas las personas queremos hacerle a aquella mujer que amamos infinitamente y que cuando vamos madurando, o más aún, cuando también nos convertimos en madres, logramos entender y agradecer desde lo más profundo de nuestro corazón.

Por eso hoy, quise escribir este artículo, porque durante un largo tiempo me he dedicado a observar la actitud que todos tomamos en este día.

Porque quiero abordarlo con la mayor sinceridad posible.

Y porque ahora que soy madre, creo entender de mejor manera lo que verdaderamente queremos en nuestro día.

Eso, que cada vez se aleja más de lo material.

Más aún en nuestros tiempos, encerrados por esta pandemia.

 

 

Ser madre

 

El ser madre es uno de los hechos más hermosos que puede ocurrirle a cualquier mujer.

Incluso a aquella que no lo tenía en sus planes.

Es casi imposible no doblegarse frente a la fragilidad de un pequeño ser humano que no puede hacer absolutamente nada, si no es gracias a esa mujer llamada madre.

Ese pequeño ser nos hace comenzar de cero.

Olvidamos el individualismo, nos tragamos el orgullo.

Así, tal como lo escuchamos tantas veces, la vida se divide en un antes y un después.

Absolutamente todos nuestros actos comienzan a tener una consecuencia, pues ya no sólo dependen de una misma, si no que afectan a ese alguien que llegó a nuestras vidas.

Efectivamente somos el espejo en la vida de ellos.

Nuestros hijos absorben todo lo que ven, lo que escuchan.

Sienten nuestros miedos, vibran con nuestras alegrías.

Son nuestra absoluta responsabilidad.

Y el juego de ser LO MÁS IMPORTANTE PARA ALGUIEN, se hace real.

Somos lo más importante para nuestros hijos.

Con todo lo que somos.

Con nuestras luces y sombras.

Y somos amadas incondicionalmente a pesar de lo malo, a pesar de lo bueno.

Por ello, el día de la Mamá es un tremendo suceso en las vidas de nuestros pequeños.

La emoción los inunda y a nosotras también.

Celebrar el primer día de la madre es una de las cosas más maravillosas que podemos vivenciar.

Esos primeros regalitos con tanto amor los recibimos como un verdadero tesoro.

A todas nos ha tocado alguna vez, la foto del pequeño o pequeña vestida de dama o caballero antiguo, el collar de fideos pintado de colores, el soporte de lápices hecho con el rollo de cartón del papel higiénico….

Y tantas chucherías más, llenas de colores, pegamento de cola y esfuerzo infinito de las educadoras.

Pero…

 

 

¿Qué es realmente lo que mamá quiere en su día?

 

Para responder a esta pregunta, he tenido que observar los diferentes tipos de madres.

O más bien los diferentes tipos de hijos.

Muchas veces los hijos adultos toman decisiones respecto a ese día pensando en lo que les gustaría a ellos, y no en su madre.

También hay madres que reciben regalos materiales que jamás han necesitado y que efectivamente no desean tener.

Muchas madres más, esperan mayores retribuciones a lo que sus hijos les entregan.

Muchas madres sueñan con cosas sencillas no sólo ese día sino todos los días de su vida…

En el día de la Madre todas las que lo somos esperamos algo especial.

Y aunque digamos que no, soñamos con recibir un regalo.

Ahora lo importante es que pienses de corazón en qué es lo que quiere mamá en su día y no en qué es lo que tú quieres regalar.

 

 

Tipos de regalos en el día de la madre

 

♦ Regalo Material

Cuando se habla de regalo, tendemos a pensar en una cosa material envuelta en un bello papel.

Pero un regalo es mucho más que eso.

Y la verdad es que las madres lo que menos quieren son regalos materiales.

Pero cuidado, No significa que no los deseen o no agradezcan, pues definitivamente, un regalo valioso va más allá de lo material.

Cuando un hijo desea hacer un regalo material, debe poner mucha atención en lo que realmente necesita esa bella mujer….

Muchas veces los hijos creen que un costoso regalo puede llenar las expectativas de sus madres.

Y la verdad es que sí puede ser.

Un bonito regalo se agradece.

Más aún cuando se nota la dedicación, y cuando escribo “dedicación” me refiero a regalar algo que realmente sea del gusto de la madre.

No a lo que está de moda o a lo que la esposa le recomendó para su suegra.

Un regalo material bien pensado comprende el real conocimiento del hijo o hija a su madre.

Los regalos materiales se asocian más a ese adulto que quiere retribuir a su madre y que de verdad quiere hacer algo inolvidable para ella.

Pero cuando se compra de forma abrupta, apurada sin pensar, se nota…. y puede doler más que llegar con las manos vacías.

Porque una madre espera tiempo para ella, tiempo para que la observen y vean lo que realmente le gusta, o lo que realmente necesita.

Cuando ese regalo material es adquirido por el esposo, el padre de sus hijos – porque éstos no tienen el poder económico de hacerlo –

Ay mi Dios!!! Que ese hombre no vaya a equivocarse!.

Porque, aunque suene reverberante, el “poder de la dedicación” es lo más importante.

Como madre y como hija que ha aprendido en tantos años, la sugerencia que puedo hacer, con muchísimo respeto es poner mucha atención.

Si vas a comprar algo material a aquella maravillosa mujer, hay que darse el tiempo, entender lo que le gusta, comprender lo que necesita.

Desde un chocolate a un automóvil, si se pensó bien, va a ser un regalo inolvidable porque pensó en lo que mamá quiere en su día.

¿Por qué? Porque una madre también es mujer.

Y a todas las Mujeres nos encantan los regalos y mucho más aún cuando sentimos que ese regalo “le costó tiempo” al otro.

No importa si hoy debes hacerlo vía internet.

Sólo observa y ponte en sus zapatos, es lo más valioso que le puedes dar más aún si hoy no la puedes abrazar.

 

♦ Regalos Comestibles

Quise bautizar como comestibles a todos aquellos regalos que tienen que ver con comida.

Habemos muchas madres que amamos este tipo de regalos y en la comida también se refleja el cariño, la dedicación, la preocupación.

Y así como el regalo material, se valora el tiempo que se pone en ello.

Salir a comer es un regalo frecuente.

Es el día que permitimos a la mamá NO COCINAR.

Por esta razón es que el “salir a comer fuera de casa” es un regalo muy valorado pero ¡Cuidado! al escoger.

Siempre debes elegir lo que a ella le gusta comer y lo recalco porque es su día.

Por lo tanto, en su día debemos optar por su comida favorita.

No por la del gusto de los hijos.

Porque nuevamente, aparece la dedicación, porque llevarla a comer no es sólo evitar que atienda, que lave los platos, que corra por los postres.

Es que pueda degustar lo que tanto le gusta, lo que quizás no sabe cocinar, o lo que sabe no le queda tan bien.

También se estila prepararle algo especial en casa.

Pero por favor, ¡¡esa preparación debe ser tuya!!

Y evitar preguntarle a cada minuto si lo estás haciendo bien.

Y evitar a la vez que se levante a la cocina a “mirar cómo está quedando”

El chiste de esto es que efectivamente ese día no cocine, no sirva, no lave.

He ahí el punto donde aparece la dedicación otra vez, que es en el fondo, el verdadero regalo.

Por muy maravilloso que ella cocine y más aún si detesta cocinar.

Y aunque hoy, la contingencia no nos acompaña, siempre hay una forma de regalarle un momento de descanso de la cocina.

Porque lo merece. Porque la puedo preparar si estoy con ella. O se la puedo enviar si estamos lejos.

Junto a un delicioso postre. Oh el maravilloso e infaltable chocolate, que no puede fallar.

 

♦ Regalos del Corazón

Creo que lejos, a cientos de kilómetros, este tipo de regalo lleva la delantera.

Los regalos del corazón pueden ser sencillos, simples y fáciles de hacer.

E incluso pueden llegar a ser de gran profundidad y dedicación.

Las que somos madres de hijos pequeños, normalmente recibimos una manualidad.

Al comienzo del artículo, dije que sería sincera.

Esas manualidades la mayoría de las veces no son lo más prolijas que hemos visto, y pocas veces son útiles….

¡¡Pero son extremadamente maravillosas!!

Nada se compara, ni nada las supera.

Debo confesar que guardo cada collar de fideos a medio pintar que recibí de cada una de mis hijas.

Aunque se quiebren cada vez que los veo…

Esos dibujos, que simplemente son garabatos de colores, hermosean la puerta de mi refrigerador y me recuerdan que el tiempo pasa volando…

También confieso que tengo atesorados en mi corazón todos los “Feliz Día Mamá” acompañados de esos besos pegajosos que no paraban de darme.

O esos abrazos ansiosos con sus cabecitas transpiradas al terminar el “Baile para mamá”

Y es aquí cuando me detengo a hacer una mención honrosa a todas aquellas educadoras que se esfuerzan sobremanera por lograr que nuestros hijos bailen, al menos medio minuto de canción, antes de ponerse a llorar gritando “mamaaaaaa”

Esos regalos del corazón llamados momentos, son por lejos, el mejor y mayor tesoro que las madres podemos tener.

No existe comparación alguna.

Cuando los hijos van creciendo – así como nosotras como hijas lo hicimos – pasan (pasamos) por períodos egoístas en que renegamos muchas veces de esa persona llamada mamá.

Surgen críticas, y solo la vida las compensa cuando nos transformamos en madres también.

Hoy, que puedo mirar a mis hijas, creo y siento que el mejor regalo del corazón que ellas podrían darme sería ser libres, seguras y empoderadas.

Que de verdad volaran lo más alto posible.

Que sus sueños sean inmensos.

Y que dejen atrás todos los dolores de sus ancestras para dar paso a una vida más plena, menos prejuiciosa.

Lo que mamá quiere en su día y todos los días de su vida es que seas feliz.

Por eso, si hoy eres una hija adulta o adolescente, dale ese regalo a tu madre.

El que sienta que su trabajo valió la pena porque simplemente eres una Hija Libre y Feliz.

Dale y dedícale tiempo.

Ese tiempo que tanto pedimos para compartir en el ahora, con nuestros hijos, y que hoy se nos ha dado en esta cuarentena…

Y que muchas veces no sabemos qué hacer con él.

Aprovéchalo, disfruta a tus pequeños, bésalos hasta el cansancio, abrázalos, que en casa se puede.

El mejor regalo que les podemos y nos podemos dar es disfrutar de esos momentos.

Este regalo del corazón, que Dios, la Vida, el Planeta nos regaló.

 

♦ Regalos Soñados

Quise dejar en este lugar a lo que he llamado “los regalos soñados”

Estos regalos van totalmente de la mano con la más pura honestidad y son soñados.

¡Porque prácticamente nadie los regala!

Se asocian más a las madres de niños pequeños.

Pero se adaptan a todas las edades.

Un regalo soñado es simplemente no hacer nada en ese día especial.

Pero NADA.

Nada desde que esa madre se levanta hasta que se acuesta.

No cocina, no sirve, no lava, no pone la mesa, no recoge platos.

No escucha cuando le dicen “mamá quiero esto, mamá ¿dónde dejé esto otro?, mamá llévame al baño, mamá dice el papá que dónde dejaste los aliños… etc, etc”

NADA.

Sólo se deja querer y servir….

Honestamente… ¿Crees que realmente se pueda?

O tal vez, como este otro regalo soñado:

Llega el esposo, la propia madre, la suegra, la cuñada, la buena amiga y dice:

“No te preocupes, duerme tranquila toda la tarde, yo me hago cargo de los niños”

Ese sí que es el sueño dorado, porque nunca valoramos tanto el dormir como desde el día en que fuimos madres.

El dormir, las horas de sueño, la calidad del descanso, cambió en un 100%.

Pareciera que tenemos una alerta que está atenta a cualquier mínimo movimiento o ruido.

Pareciera que tenemos un imán para atraer a los niños a nuestra cama y así terminemos en un rincón o colgando de la misma, mientras ellos llegan a roncar atravesados en el lecho.

Por eso el regalo soñado de “duerme tranquila” parece inalcanzable.

Porque cuando osamos a tomar una siesta llegan corriendo a decirte “Mamá te quedaste dormida”

O quizás sueñas con ese regalo de escuchar “Tómate el día, yo me hago cargo”.

El problema es que hoy tendríamos que tomarnos el día en el baño, porque en el comedor, living o habitación se encuentra la familia en cuarentena….

Bueno no importa, dejemos que sea un sueño…

Tal vez algún día…

 

♦ El mejor regalo, lo que mamá quiere en su día y siempre

Para cerrar este listado, me quiero referir al mejor regalo de todos.

El más sincero, profundo y duradero, el que absolutamente todas las madres queremos tener para siempre…

EL AMOR de nuestros hijos.

Definitivamente una Madre espera por sobre todas las cosas AMOR.

No importa si no hay regalo material, si no hay una comida especial.

Si duerme más o duerme menos.

Si hay un portafoto pintado del niño o una cuncuna hecha de caja de huevos.

Siempre que estén sus hijos presentes sanos, felices, sonrientes; una madre será feliz.

No importa la distancia que hoy nos separa.

No importa si espera más tiempo por un abrazo.

Si tú, querida hija estás ahí, tu madre siempre será feliz.

 

Feliz Día a todas las madres de este mundo.

Con mucho amor.

Una Hija como tú, una Madre como tú.

Claudia.