El 25 de Noviembre es el día internacional en contra del maltrato a la mujer. Seguramente verás en todos los medios sociales diversos artículos y videos al respecto..

Cuando escuchamos «maltrato a la mujer», muchas de nosotras automáticamente pensamos en historias de agresiones físicas y/o sexuales.

Nos imaginamos gritos, discusiones, peleas, golpes, violaciones, humillaciones, insultos, etc. etc. Y por supuesto nos duele el corazón al pensar en aquellas mujeres que sufren de estas situaciones.

Pensamos en nuestras amigas, madres, hijas, sobrinas y cada mujer que conocemos. Y tememos por ellas.

Por fortuna cada vez somos más las que estamos decididas a apoyarnos en contra del maltrato a la mujer.Pero aún nos queda un largo camino por recorrer.

A todas esas mujeres que dedican su vida a ayudar a otras les quiero agradecer por inspirarme y por hacerme sentir protegida. Yo sé que tengo su apoyo sin importar en qué lugar del mundo se encuentren. Sé que cada día trabajarán para proteger mis derechos como mujer y sé que llevarán y representarán mi voz.

Por eso y por todo su esfuerzo, GRACIAS.

Hay mucho más que debemos hacer

El día de hoy yo me uno públicamente en su lucha.

Yo también quiero protestar en contra del maltrato a la mujer.

Pero me enfocaré (por hoy) únicamente en un tipo de maltrato específico: aquel que cada mujer se hace a sí misma.

Te explicaré qué es a lo que me refiero.

¿Cuántas mujeres somos las que nos miramos al espejo y nos criticamos duramente?

¿Cuántas veces decimos palabras horribles cuando miramos nuestro cuerpo?

¿Cuántos calificativos negativos utilizamos cuando hablamos de nosotras mismas?

¿Cuántas veces dejamos de creer en nosotras?

Hoy por hoy hablamos del maltrato a la mujer.

Exigimos que éste se detenga y protestamos en contra de cualquier acto que viole nuestros derechos y libertades.

Si vemos un hombre gritando o insultado a una mujer nos escandalizamos e intervenimos. Rechazamos enérgicamente cuando escuchamos a alguien insultar a una pequeña niña. Apoyamos a nuestras amigas y deseamos que se alejen de aquellos que las ignoran, desprecian o humillan.

¿Pero qué hacemos respecto a nosotras mismas?

Maltrato a la mujer es también cuando una de nosotras se mira al espejo y se dice cosas horribles.

Nos maltratamos cada vez que pensamos en nosotras con adjetivos negativos.

Y también nos maltratamos cada vez que creemos que merecemos menos por cargar con culpas que no son nuestras.

¿Queremos detener el maltrato a la mujer?

Empecemos por nosotras mismas.

Te maltratas al criticar tu cuerpo

Piensa en la cantidad de veces a la semana que te miras al espejo y te dices a ti misma que estás gorda, flaca, fea, sin forma, ojerosa, arrugada, etc.

¿Cuantas veces te miras a ti misma y piensas que eres «un desastre”?

Somos capaces de decir que odiamos nuestro cuerpo o alguna parte de él. Pero consideramos agresión cuando es otra persona quien nos dice lo mismo.

A pesar de que nuestros cuerpos nos cargan, protegen y llevan a todas partes, somos incapaces de amarlo y cuidarlo.

Lastimosamente la lucha en contra de nuestros cuerpos es inagotable y no dejamos de criticarnos. Sin embargo luchamos en contra de aquellos que nos insultan. Estamos en contra de aquellos que nos humillan y desvalorizan y nos ponemos en pie de lucha en contra del maltrato a la mujer.

Pero puertas adentro hay una mujer parada frente al espejo diciéndose lo fea que se siente.

 

Cargar con culpas tambiés es maltratarte

El maltrato a la mujer ocasionado por una misma no acaba ahí. También están las culpas.

Todas aquellas que tenemos en nuestra mente con las que justificamos las actitudes negativas que tenemos hacia nosotras mismas.

Cargamos con culpas que muchas veces no son nuestras y las catalogamos como motivos válidos para maltratarnos.

Lastimosamente creemos que por ser “culpables” nos merecemos malas actitudes hacia nosotras mismas. Pero eso es unicamente buscar justificativos a los maltratos.

Por eso cada día hay mujeres aceptando el maltrato hacia sí mismas.

Porque creen que lo merecen e incluso se castigan ellas mismas.

Nos maltratamos cada vez que nos conformamos con menos porque cargamos con culpas que ni siquiera son nuestras. Creemos equivocadamente que no podríamos tener nada mejor, entonces no nos lo damos, ni lo exigimos.

Sin embargo, al protestar en contra del maltrato a la mujer, protestamos en contra de aquellos que nos chantajean emocionalmente. Rechazamos que se culpe a la mujer como merecedora del maltrato y exigimos ser libres.

Pero puertas adentro hay una mujer que al mirarse al espejo se culpa por sus errores pasados. Esta mujer que justifica el maltrato al creer que ella se lo buscó y que por lo tanto se repite a si misma que solo le queda “aguantar”.

Cada una de nosotras vive una lucha interna constante. Por fortuna todas las protestas, leyes y declaraciones en contra del maltrato a la mujer nos hacen sentir empoderadas.

De repente sentimos que tenemos voz.

Empezamos a sentirnos apoyadas al ver a tantas mujeres reunidas por el mismo propósito.

De repente sentimos que no estamos solas.

Protestamos en contra del maltrato a la mujer pero seguimos sin darnos a nosotras mismas lo que exigimos.

Nos maltratamos al criticar nuestro aspecto físico, al no cuidar de nuestros cuerpos y al no amarnos a nosotras mismas.

Nos conformamos con “aguantar” y nos culpamos de la situación que vivimos sin imaginar que eso promueve el maltrato.

Pero el maltrato a la mujer ocasionado por una misma tampoco acaba ahí.

 

Te maltratas al ignorar tus necesidades

Están también las miles de veces que no nos valoramos y ponemos nuestra propia vida al final de las prioridades.

Estamos tan preocupadas de todo lo que nos rodea que olvidamos ver dentro de nosotras.

Muchas veces somos nosotras mismas las que nos cargamos cualquier motivo para poder desviar la vista de nuestro interior. Muchas otras veces simplemente olvidamos lo que significaba y lo necesario que es ver en nuestro interior.

Y así dejamos de lado nuestras necesidades más esenciales.

Nos valoramos tan poco que no solo dejamos de lado nuestras necesidades sino también olvidamos nuestras virtudes y capacidades.

Existen frases que nos repetimos a nosotras mismas durante años sin aceptar que el daño que nos causamos también es maltrato. Cada vez que decimos frases como

  • “yo soy mala”
  • “no puedo hacerlo”
  • “siempre lo hago mal”
  • “yo no sirvo para eso”

Nos estamos maltratando.

Decirnos esto cada día nos desvaloriza. Y mientras más nos desvalorizamos, menos importantes creemos que son nuestras necesidades.

Pero dejar desvalorizar nuestras necesidades y verlas como “no tan importantes” es también maltratarnos a nosotras mismas.

Y ahí estamos. Defendiendo nuestros derechos.

Todas nosotras queremos que dejen de ignorarnos.

Exigimos igualdad de género, exigimos oportunidades y exigimos valoración.

Pero puertas adentro hay una mujer desvalorizándose a sí misma. Una mujer que pondrá sus propias necesidades al final de sus prioridades. Y lo hará justificando esa actitud con cualquier otro motivo sin darse cuenta que eso también es maltrato.

 

No debes apagar tus sueños

Puertas adentro habrá una mujer apagando sus sueños al decirse a sí misma que nunca podrá hacerlo.

Se limitará a satisfacer las necesidades de otros porque estará convencida que ella no es tan importante.

Y así, sin darse cuenta se irá en contra a su propia protesta en contra al maltrato a la mujer.

¿Queremos acabar con el maltrato a la mujer?

Empecemos por mirarnos cada mañana al espejo y decir en voz alta todos nuestros atributos.

Pensemos en lo hermosas que somos cada una de nosotras y repitámonos cada día lo bien que nos vemos. Tengamos presente nuestras virtudes y promovamos con ellas nuestra fuerza interior.

Dejemos de criticar nuestro cuerpo y empecemos a amarlo y a cuidarlo como se merece.

¿Queremos acabar con el maltrato a la mujer?

Dejemos entonces de pensar que hay motivos que justifiquen el maltrato a la mujer. No hay culpas, ni justificaciones, ni nada que nos haga merecer ser maltratadas.

Ningún error que hayamos cometido, ninguna circunstancia a la que hayamos estado expuestas, nada justifica el maltrato a la mujer. Y en realidad nada justifica el maltrato en general hacia todo ser vivo.

Dejemos de conformarnos con menos al pensar que por nuestras culpas “merecemos” menos.

No se trata de merecimientos, se trata de libertades. Así que no nos limitemos a vivir puertas adentro una vida que no queremos.

Si existe algo por lo que protestamos al mundo debemos también dárnoslo nosotras mismas. Detén el maltrato a la mujer dejando de “aguantar”.

No hay nada que debamos aguantar y nuestro presente no tiene que ser igual al pasado.

¿Queremos acabar con el maltrato a la mujer?

Entonces dejemos de desvalorizarnos.

Dejemos de decirnos todo lo que no podemos hacer y de recordarnos todo en lo que fallamos. Dejaremos de maltratarnos al considerar nuestras necesidades como importantes y al no ponernos al final de las prioridades.

De ahora en adelante pondremos límites y nos regalaremos actividades y actitudes positivas para nosotras mismas.

Debemos reconocernos como seres importantes.

Somos mujeres con sueños válidos y con grandes virtudes y es hora de que cada una esté consciente de ello.

 

Maltrato a la mujer es ignorar que eres valiosa

Para concluir…

Maltrato a la mujer no son solo las agresiones físicas y sexuales.

Maltrato a la mujer también es cada día que pasas sin reconocerte a ti misma como una mujer llena de virtudes y atributos.

El maltrato a la mujer no viene únicamente por parte de otros sino que empieza por ti misma.

Cada vez que no te tratas con respeto te estás maltratando.

Cada día que dejas de tener actitudes positivas hacia ti misma te estás desprotegiendo del maltrato a la mujer.

Y si crees que te mereces algo menos que una vida en amor y paz estás firmando un contrato contigo misma que justifica el maltrato.

 

Un compromiso para dejar de maltratarte

Hoy hago pública mi lucha en contra del maltrato a la mujer y por eso hago un compromiso en el que quiero que me acompañes.

Me comprometo a verme al espejo cada mañana y repetir en voz alta que soy hermosa y valiosa.

Haré las paces con mi cuerpo y empezaré a cuidarlo más.

Me comprometo a dejar de criticar aquellas partes de mi cuerpo con las que no me siento cómoda. Y me esforzaré para regalarme una sonrisa cada vez que vea mi cuerpo desnudo.

Quiero detener el maltrato a la mujer así que empezaré por mí misma y me comprometo a valorar cada una de mis habilidades.

No me maltrataré diciendo que no puedo o que no sirvo.

Tampoco dejaré mis necesidades o mis sueños al final de mis prioridades.

De ahora en adelante mi prioridad y compromiso es vivir feliz y en paz así que puertas adentro me valoraré más.

Si empezamos por hacer estos pequeñísimos pero muy necesarios compromisos estaremos dando pasos grandes. Estaremos sembrando las bases de un futuro sin maltratarnos a nosotras mismas.

Dejaremos de maltratarnos a nosotras mismas puertas adentro y seremos fuertes, mucho más fuertes. Seguiremos en la lucha en contra del maltrato a la mujer.

Empezaremos por casa, daremos el ejemplo y enseñaremos a las más pequeñas a amarse y respetarse a sí mismas.

Exigiremos libertad, amor y respeto. Pediremos todo lo que nosotras mismas nos entregamos a diario puertas adentro.

¿Empezarías conmigo este compromiso?

Déjame un comentario, quiero saber lo que piensas.

Hasta pronto Marie