Hoy quiero guiarte en tu reencontrarte a ti misma a través de una anécdota especial.

Si estás leyendo esto estoy segura que te sientes un poco perdida y deseas reencontrarte contigo misma.

Tal vez tienes muchas preguntas dentro de ti y no tienes idea como empezar a contestarlas.

Y te entiendo porque yo viví lo mismo.

Yo también atravesé y aún me encuentro en mi propio proceso de redescubrimiento y la historia que comparto hoy contigo es mi anécdota personal

 

Mi proceso de redescubrimiento

 

Hoy te quiero ayudar un poco a reencontrarte contigo misma al decirte que no hay una respuesta fija a todas las preguntas que rondan en tu mente.

¿Sabes qué?

No debes angustiarte por encontrar esas respuestas.

No es positivo hacerlo porque en realidad nunca deberías de dejar de cuestionarte.

Este es el consejo que te da una mujer que se perdió completamente y que vivió su proceso para reencontrarse consigo misma.

Lo entenderás mejor si te cuento como empezó el camino que me llevó a mí.

 

Un pedacito de mi historia

 

Realmente todo parecía súper normal.

Si se puede definir la palabra “normal” ya que cada persona es un mundo completamente diferente y el concepto de esa palabra va a ser totalmente diferente para cada uno de nosotros.

Pero vamos a decir que era normal para la sociedad donde me encontraba (Guayaquil, Ecuador).

Sí, leíste bien, yo quería ser normal para encajar en mi sociedad, para cumplir el patrón pre establecido por quién sabe qué personas.

No está demás decir que lamentablemente la sociedad ya espera cosas de ti, incluso desde que estás en el vientre de tu mamá.

En fin ese es otro cuento, luego les escribo de eso.

Por el momento me concentraré en mi historia y en cómo fue que me reencontré conmigo misma.

Me gradué de la universidad.

Trabaje varios años en mi carrera, puse un negocio de la misma, me fue muy bien y al mismo tiempo no tan bien.

Esa experiencia me enseñó que la profesión que había elegido no era la que me apasionaba, incluso ni siquiera me gustaba.

Pero no me detuve.

Mi personalidad siempre ha sido seguir adelante y encontré lo que pensé en ese momento que era mi vocación.

Rápidamente me inscribí en una maestría que terminé y trabajé varios años más en mi nueva carrera, ahora desde la empresa de la familia.

Hasta ahora todo se ve muy bien porque todo el foco de la historia está centrada en mi desarrollo profesional.

Toda mi atención estaba en mis logros externos, que por supuesto me hacían feliz, sin embargo no me llenaban.

Ya con mucha confusión me empecé hacer todas las preguntas que no me hice nunca en mi vida y no tenía respuesta para absolutamente ninguna.

Yo no sabía exactamente quién era yo ni lo que quería para el resto de mi vida.

Esta es la verdad de la situación en la que me encontraba:

 

Logré todo lo que quise pero no era feliz.

 

Mi proceso de redescubrimiento empezó así:

Estaba insatisfecha, había logrado “todo” pero sentía que no tenía nada.

Me di cuenta que pasé varios años de mi vida queriendo controlar los resultados de las decisiones que tomaba.

Quería lograr todo a mi manera sin vivir en el presente.

Me quería saltar siempre el proceso ya que este venía con muchas emociones que no quería sentir.

Con varios años de práctica me hice experta en el asunto y claro que lo dominé.

Controlaba absolutamente todo a mí alrededor.

 

La ilusión del control.

 

Lamento decepcionarlas pero es obvio que yo estaba equivocada, ya que el control es ilusorio.

Mis emociones habían estado reprimidas demasiado tiempo.

Yo ya no tenía energía para contenerlas y empezó lo mejor que me pudo pasar:

Ataques de ansiedad.

Sí, es lo mejor que me pudo pasar porque me despertaron.

 

Los ataques de ansiedad fueron la clave.

 

Yo tengo una personalidad ansiosa, eso no es nada malo, siempre y cuando estés consiente de ella y le saques el mayor provecho.

Los ataques de ansiedad son diferentes para cada persona, en mi caso particular me daban por ningún motivo específico.

En una consulta con el odontólogo, en mi habitación, manejando y hasta en un avión.

De la nada sentía miedo intensamente.

Se me aceleraba el corazón a mil, tenía pensamientos de que me iba a morir y sentía que debía de salir corriendo, era un sentimiento que me desgastaba mucho y era imposible de controlar.

Y aunque sólo duraba minutos, físicamente sentía que había estado corriendo horas.

Yo no sabía que me estaba pasando, me sentía súper extraña, cómo desconectada de mí.

Nunca me había hecho consiente de que tenía ataques de ansiedad, tal vez los había tenido en el pasado y no lo sabía.

 

Todo estaba dentro de mí.

 

Yo me sentía perdida.

Los ataques de ansiedad vinieron de la mano con periodos de profunda tristeza que aparentemente no tenían ninguna lógica, porque a mi alrededor estaba todo bien.

Yo empecé a leer toda clase de libros para entender lo que me estaba pasando, y llegue a uno que me abrió completamente los ojos.

El libro Deja de ser tú del autor Joe Dispenza, me enseño que lo que yo hice por mucho tiempo fue crear mecanismos de defensa para evadir las emociones que me incomodaban.

Este libro me cambio la vida, me llevo a mirar hacia dentro de mí, a sentir mis emociones, a cuestionarme todo.

Aprendí a destruir mis mecanismos de defensa, a sacarme todas las máscaras que usaba para mostrarle al mundo la imagen idealizada de mí,  a descubrir en realidad quién era yo y quién quiero ser todos los días.

 

El camino se hace todos los días.

 

Ahora me gusta pensar que no puedes controlar nada en esta vida.

Somos seres humanos con almas que vinimos al mundo para aprender y que no hay garantías de nada.

 

La vida se hace segundo a segundo, estando presente, sintiéndolo todo.

 

La vida es vivir la experiencia física, sabiendo que no sólo eres eso, dentro de ti está tu alma queriendo que vivas todos los procesos para así aprender lo que viniste a aprender.

Después de que pude detectar lo que me estaba pasando, yo empecé a ir a terapia, leí muchos libros, pero muchos!!

No puedes encontrar las respuestas en un solo libro, o sólo en terapia.

Debes de buscar todos los medios que hagan sentido para ti y que te apoyen a llegar a ti.

Tal vez lo que yo hice no vaya contigo, pero te podría recomendar mucho:

  • Practica meditación
  • Realiza yoga
  • Escribe un diario

Todas estas herramientas son las que me han apoyado a mí y las que me han traído paz.

 

Finalmente te quiero decir que el proceso para reencontrarte contigo misma empieza pero no tiene fin, es un proceso continuo que es maravilloso y vale la pena.

Amo la mujer que realmente soy y todos los días me sorprende todo lo que hay en mí y no conocía.

Con amor.

María José