La situación de cambio y reflexión mundial nos lleva a la necesidad de volver a conectarnos con nosotras mismas y para ello te quiero llevar por una reflexión sobre la importancia de volver a transformarse para conservar la esencia.

En ocasiones nos enfrentamos con circunstancias en las que la vida está cambiando y todo aquello por lo que habíamos luchado o que pensábamos tener en equilibrio de repente esta tambaleando.

Es como cuando por fin piensas que has terminado el tan famoso cubo de Rubik y al dar el último giro a uno de los lados te das cuenta que hay una parte que se ha movido y…

!Zas!

Un necio cuadrado rojo está en tus amarillos, entonces ahí comienzas a cuestionarte si ese último movimiento fue el correcto.

Sorpresivamente al tratar de arreglarlo terminas empeorando el lado azul, luego el verde, dándote en ese momento cuenta de que volver atrás no era la mejor opción.

Un cubo de Rubik no es la vida, pero es un buen ejemplo para ver como un simple movimiento atrás termina desordenándolo todo.

Es la negación la que nos hace retroceder.

Sabemos que lo que ya hicimos una vez y funcionó puede volverlo hacer.

El miedo a intentar nuevos movimientos y explorar lo desconocido te aterra aún más.

 

¿Será que es porque se nos da mucho eso de querer tener siempre el control y nos ocupamos tanto pensando el cómo, el cuándo, de dónde, por qué medio y a qué hora sucederá eso que siempre hemos anhelado?

 

El cambio siempre representa navegar en aguas desconocidas.

Empezar a debatirse en un mar de dudas donde podemos encontrar marejadas o bien un mar en calma que nos ayude a terminar en la cresta de la ola.

Fuera del agua siempre se nada bien pero hasta no sumergirte no podrás entender qué es salir a flote.

El secreto reside en dejarte llevar por la corriente, abrazar el cambio y vivir el cambio.

La vida es una transformación constante que nos permite nacer y re inventarnos a diario.

Como el sol que inicia radiante al amanecer en el este y termina llenado de sutil rojo carmín el cielo con la hermosa puesta en el oeste.

Todo bajo un propósito de ser quien fue destinado a ser, sin cuestionamientos, ni quejas, solo confiando en que su función le permite transformarse para poder seguir siendo el mismo, su esencia es su propósito.

Al igual que el sol, en nuestra médula está grabado nuestro propósito que pese al cambio seguirá estando intacto.

Justo en este momento estamos atravesando un proceso de cambio y la naturaleza nos está enviando un mensaje de que algo de todo lo que estamos haciendo definitivamente no está bien.

En este tiempo en el que la rutina y el mundo tal como lo conocíamos no es igual es momento de hacer una pausa para poder reflexionar al respecto.

 

¿Como transformarse para conservar la esencia?

 

Hace un par de días escuché un relato de Coleman donde explica la importancia de aprender a confiar en los procesos de cambio, que pese a que logran transformarte jamás permitirán que tu esencia sea destruida.

El relato dice así;

«Érase una vez un río que después de recorrer montes y campos llegó a un desierto, quiso empezar a atravesarlo y vencerlo como a sus demás obstáculos pero se dio cuenta que sus aguas se desaparecían de inmediato en la arena al intentar cruzarlo, aun así sabía que su propósito era pasar por en medio de ese desierto sin embargo no encontraba la mejor manera de lograrlo.

 

De repente escuchó una voz que susurró…

-El viento cruza el desierto y también lo puede hacer el río-

En seguida el río replicó:

-Pero el viento puede volar y yo no, yo soy absorbido por la arena-

 

Continuó la voz:

– Si te sigues lanzando con la misma violencia con la que lo haces hasta ahora jamás conseguirás cruzarlo, desaparecerás o puedes convertirte en pantano, debes dejar que el viento te lleve a tu destino, debes conseguir ser absorbido por el-

 

Para nada esta idea era aceptable para el río, temía hacer lo que la voz le sugería puesto que no sabía con certeza si una vez perdida su forma al ser absorbido volvería a recuperarla y ser el mismo,  esto lleno de miedo y pesar al río.

Al darse cuenta la voz de esto  volvió a resonar en aquel desierto…

 

-El viento cumple su función, eleva el agua transportándola a su destino y dejándola caer en forma de lluvia, es así, como el agua vuelve nuevamente al río-

Aun mas desconcertado el río preguntó;

-¿Esto quiere decir que no seguiré siendo el río que he sido hasta ahora?

Y la voz le respondió:

-Tú no puedes en ningún caso permanecer siempre así…

Tu esencia será transportada y formará un nuevo río-»

 

Con miedo pero convencido de que no quería convertirse en pantano o desaparecer, el río en un acto de confianza se evaporó en los brazos del viento quien gentil lo elevó y llevó lejos, dejándolo caer encima de una montaña muchos kilómetros mas allá.

El río al fin entendió que su esencia era el agua sea en el estado que sea, la transformación permitió que siguiera siendo el mismo, si no se hubiera transformado se hubiera perdido.

 

Al igual que el río, todos debemos cambiar y transformarnos para conservar nuestra esencia.

 

 

Qué hacer para usar tu esencia en momentos difíciles

 

Cuando atravesamos por dificultades en donde nuestra seguridad se ve comprometida, se asoma el miedo porque la imagen del futuro nos ensombrece el presente.

Es normal sentir miedo por la incertidumbre, sin embargo podemos cambiarlo por energía positiva en acción que nos ayude a liberarnos de la ansiedad mientras ponemos a trabajar nuestras alternativas.

Es eso que llaman ocuparse y no preocuparse.

Si reviso mis posibilidades puedo tener un punto de partida para comenzar a reordenar todo.

En las crisis solemos demostrar lo que realmente somos.

Cuando las aguas se agitan a nuestro alrededor sacan a la luz lo que llevamos dentro.

El caos tiene como misión los siguientes tres puntos;

#01 Enfrentarte contigo misma

Te ayudará a escrudriñar un poco más dentro de tu ser, ver quien sí y quien no eres, además de elevarte a un nuevo nivel de autoconocimiento.

 

# 02 Señalarte los puntos que se tienen que pulir en tu carácter

Que mejor forma de esculpir si tenemos señalados los desperfectos, ahora sabrás en dónde hay que trabajar para poder crear una nueva y mejorada versión de ti.

 

#03 Mostrarte cuáles son tus debilidades

Aquel que entiende y sabe cuáles son sus debilidades es el más fuerte. Te reconoces imperfecto y así como fortalezas también tienes áreas de oportunidad que por conocerlas sabrás mejorarlas poco a poco en el proceso de tu trascendencia.

 

Lo bueno de la impermanencia es que nada es para siempre.

Así es como todo el caos pasará dejándonos aún más sabios que antes, de eso podemos estar completamente seguros.

Por el momento hay que estar con calma y evitando el miedo a toda costa poniendo en marcha nuestros recursos y visualizando los resultados de una manera positiva

 

 

Es tiempo de amar un poco más.

 

Detenerte, hacer una pausa y valorar lo que tienes frente a ti, eso que a causa de la rutina y de los días tan agitados que llevamos no lo estamos aprovechando.

Es una oportunidad para re descubrirnos y valorar un poco más lo que tenemos, ahora ya sabemos que mañana tal vez no pueda estar.

 

Amar porque al final nosotros somos también consecuencia del amor.

Venimos del amor, somos amor y el amor es esa fuerza que tiene el poder de transformar cuando se pone en acción.

 

Si bien esto es un periodo global de transición, al igual que el río, nuestra esencia quedará intacta.

Nutramos el alma y el espíritu con grandes dosis de amor para que al final cuando todo esto termine, quede arraigado a nuestro propósito de ser y podamos llevarlo impregnado en nuestro núcleo.

Y para hacerlo quiero invitarte a tomar en cuenta lo siguiente:

– Entrega mensajes llenos de amor, empatía y respeto hacia nosotros y hacia nuestras relaciones

– Que de ahora en adelante estés más en el presente y que si por miedo te ves tentada a viajar al futuro, sea sólo para crear mundos aún más extraordinarios y llenos de esperanza.

– Deseo que entiendas que no estás sola y que dejes de lado el individualismo, si te afecta a ti, me afecta a mí y nos afecta a todos.

– Es momento de comprender que las dificultades nos ayudan a despertar y que su propósito no es abatirnos porque nuestro espíritu se engrandece a través del conflicto.

– Se agradecida e inspira a otros para agradecer. Dar las gracias ahora será más que un hábito, se convertirá en un ritual de abundancia. La gratitud nos ayuda a vivir con los pies en la tierra y con los ojos bien puestos en el cielo.

 

Siempre nos encontraremos con obstáculos y adversidades.

Así que hagamos de la perseverancia y la determinación el combustible que nos llene de nueva energía para poder seguir dándole vida a nuestro propósito que es la razón por la que existimos, por la que fuimos creados.

Aún estamos a tiempo de seguir teniendo fe, seguir siendo buenas personas, compartir buenas noticias, dar buenas vibras, construir buena vida y tener buena actitud.

Y aunque la actitud no es la que hace que las cosas cambien, sí es la que le da al día por más cotidiano que parezca, tu toque, ese sencillo detalle tan tuyo que puede contagiar y encender la vida de alguien.

No es lo que eres si no lo que das.

Tú posees el poder para cambiar el mundo.

El llamado ya está hecho, ahora nos corresponde a cada uno aprender a escucharlo o simplemente ignorarlo.

Pongamos hoy las bases de los días venideros con la finalidad de que día con día sigamos intentando hacer de este mundo un lugar mejor.

A partir de ahora que en nuestro camino permanezca lo que es verdadero.

 

En amor y con amor…

Elena Mendoza