Hoy comparto contigo un testimonio de Siguiente Capítulo.

Y lo hago con  el corazón lleno de emociones.

Hinchado de admiración, orgullo y cariño.

Todo empezó porque recibí un correo de una de mis lectoras quien me afirmaba que quería contarme su historia, pero que tenía problemas para enviármela por correo electrónico.

Por fortuna solucionamos el inconveniente y ahí llegó el correo de Teresa.

Sin más introducción comparto el contenido completo de su correo y en él su historia.

Te pido que, al igual que yo, leas su testimonio a detalle.

Esta es su historia:


La infancia de Teresa

“Tengo 2 historias para contarles:

 

La primera, tiene que ver con la niña que fui,

y la segunda con la mujer que soy hoy.

 

Mi nombre es Teresa,
crecí en un hogar con mucho amor de mis padres, y en general de toda mi familia.

 

En algún punto de nuestras vidas las limitaciones económicas nos obligaron a dejar nuestro hogar para mudarnos a casa de nuestros abuelos, lugar en el que nos acogieron con calidez.

 

Conforme pasó el tiempo nos adaptamos a las nuevas reglas y a convivir con los demás familiares.

 

Todo parecía ideal, todo iba bien.

 

Durante la época escolar,

justo a los 8 años comencé a vivir un infierno en mi pequeño mundo.

 

Mi abuelo, quien había sido un buen esposo y un buen padre, comenzó a abusar de mí, a tocar mis pequeñas partes íntimas, a llenarme de información prematura, diciéndome que esta conducta sucedía en todas las casas entre los abuelos y las nietas.

 

Y además, que se trataba de un gran secreto del cual no se podía hablar con nadie porque me podía pasar algo malo.

 

Así pasé un buen tiempo, callando,

creyendo que la vida era eso, viviendo con mucha tristeza.

 

Un buen día, todo esto salió a la luz,

como consecuencia: el abuelo tuvo que irse de casa, la abuela enfermó, mi madre cayó en una depresión.

 

Y yo, yo pues, tuve que seguir viviendo,

ahora entendiendo lo que había ocurrido, viví muchos años siguientes sin ningún propósito.”

La adolescencia de Teresa

“Pasaron los años,

la abuela murió, mi madre y mi familia aprendieron a vivir con su dolor;

unos lo olvidaron, otros lo sacaron,

pero yo, yo nunca pude hacer nada con esa sensación de desdicha.

 

Entonces crecí así,

y ya para mi adolescencia era una persona completamente insegura,

me sentía poco atractiva, no podía socializar sanamente en el colegio,

luego fue en la universidad.

 

Mi inseguridad me hacía poco interesante,

mis miedos no me permitían ser auténtica,

mi tendencia era callar lo que no me gustaba –lo aprendí desde la niñez cuando tuve que callar lo que vivía- pero el problema no fue en la adolescencia.

 

El verdadero problema vino cuando comencé a explorar mi vida sentimental.”

 

Relaciones interpersonales como una mujer adulta

“Incluso ya siendo profesional, era una persona carente de tantas cosas,

que mis vacíos saltaban a la vista y en realidad eran muy pocas las personas que decidían quedarse en mi vida,

 

Y esto, naturalmente, bajaba mi autoestima.

 

En los siguientes años, sentía que iba sanando poco a poco con relación a la experiencia que había tenido.

 

Busqué varias veces ayuda profesional y sí,

me sirvió para mejorar,

sin embargo, mis relaciones de pareja no eran sanas.

 

Me convertí en una persona dependiente del amor, y esto, naturalmente no es atractivo para nadie.

 

Pero entonces yo no entendía qué pasaba conmigo,

ignoraba para ese entonces que era dependiente, pensaba que el amor era eso, apegarse al otro.

 

Intentaba de manera inconsciente llenarme toda de aquella persona que estuviese a mi lado,

pero mis vacíos, me hacían una mujer terriblemente demandante de tiempo, atención, afecto y amor.

 

Pensaba que todo esto me lo debía proveer alguien y pasaba de ruptura en ruptura.

Y cuando encontraba alguien que me amaba tal y como yo quería, de esa persona, no me podía enamorar.

No me nacía,

era como si no me sintiera merecedora de tal dicha, y esto comenzó a volverse nocivo y tóxico.”

 

Carente de amor, pero laboralmente exitosa

“Afortunadamente,

en el plano profesional y laboral siempre fui exitosa, lo cual me servía de base para sostenerme.

 

Me incliné a estudiar Comunicación Social y me especialicé en la rama editorial, algo que me gusta mucho hacer, entonces al menos en ese plano era ideal.

Al cabo de los años,

a pesar de haber solucionado muchos traumas y miedos a través de trabajos de desarrollo personal, seguía sintiendo que la forma de llevar mis relaciones no era sana.

 

Descubrí que el miedo a estar sola me había hecho relacionarme con personas que no eran para mí.

 

Estaba realmente agotada del sufrimiento en cada ruptura, y nuevamente estaba pasando por una.

 

Para entonces, con 33 años, dije BASTA y empecé a pensar en qué debía ponerle un freno a esta conducta.

 

Sentía que aunque tenía el trabajo que me gustaba, no era feliz con mi vida.”

 

Experiencia y testimonio de Siguiente Capítulo

“Era claro qué debía iniciar un trabajo interior pero no sabía cómo.

Así fue como un día una publicación de Marie me encontró a mí,

para ayudarme, para sacar mi fuerza interior.

 

Inicialmente, consulté para dar inicio a la etapa de duelo de una persona que acababa de perder con quien había convivido algunos meses, quien me dejó un gran vacío en mi corazón y también en mi casa.

 

Estaba desesperada porque no llegaba aún a la aceptación de esa realidad.

 

Comencé a leer el libro, convencida de estar viviendo la crisis de mi vida, de la cual saldría diferente, así fuera por causa y efecto.

 

Seguí todos los pasos de manera muy juiciosa, re leí lo que fue necesario, tomé lápiz y papel y rayé todo cuando pude en cada capítulo, consiguiendo unos resultados impresionantes, sintiendo en cada párrafo, el trabajo tan riguroso que hacía la autora, sintiendo el esmero de ella porque su lector entienda claramente lo que sucede y lo que sucederá.

 

No leí el libro de corrido,

es decir, paraba algunos días, incluso algunas semanas, mientras interiorizaba o hacía las tareas.

 

Tengo que decir, que en ese momento era muy difícil para mí, puesto que además, me había quedado viviendo sola, debía atender la ruptura, y buscar mil maneras de no morir en el intento de vivir sola y no aburrirme, pues ahora vivo en una ciudad lejos de mi familia.

 

En ese ir y venir de cosas, apareció mi ex…

 

En ese momento, tenía la esperanza de que Marie estuviera parcialmente equivocada en sus teorías e inconscientemente empecé a dejar el libro de lado y a dejar de realizar las tareas.

 

Mi ex me volteó el mundo, pues atendí sus llamadas, y no solo las atendí sino que además, yo también propicié encuentros pese a todo lo que había leído en el siguiente capítulo.

 

¿Por qué les cuento esto?

 

Porque resulta que Marie no estaba equivocada.

 

Cuando no hacemos bien nuestro trabajo esto tiene unas consecuencias, dado que, en el segundo capítulo en el que hay que limitar las redes sociales, y cerrar cualquier acceso de tu ex a nuestra vida, no lo quise hacer como dijo Marie, sino a mi manera, dejé una puerta abierta.

 

Esto tuvo consecuencias terribles para mi proceso, porque me devolví en él,

 

Sí, me devolví, porque no hubo una segunda oportunidad, ni todo tiempo pasado fue mejor.

Lo único que hice fue confirmar las teorías de Marie.

 

Volví a empezar …

de cero, a leer el libro nuevamente.

 

Con menos fuerza claro, pero convencida de la verdad que hay allí dentro, de la luz.

 

Cuando comencé el capítulo en el que ya no se habla de tu ex, sino de recuperar la fuerza, empecé a sentirme muy motivada.

 

Preparé la carta de mi presentación, reconocí mis valores, mis actitudes, mis aptitudes, mis deseos, y comencé a hacer cosas en mi casa que respondían a la motivación que el libro me daba.

 

Comencé a meditar y a hacer yoga,

en la meditación dejaba un espacio para leer mi carta todos los días,

y en general, miraba todos los apuntes que había sacado en el proceso del capítulo 3.

 

Comencé a visualizar la mujer que quería ser.

 

Uno de los puntos que más me aportó al proceso fue agendarme, me ayudó a ser más disciplinada y organizada.

 

También comencé a explorar otras lecturas y empecé a consumir muchos contenidos sobre amor propio, sobre el perdón, sobre amistad, sobre hábitos saludables, sobre el manejo del dinero, entre otros, y empecé a sentir que tenía muchísimas cosas en que invertir mi tiempo.

 

Sentí que estaba construyendo una vida agradable,

comencé a sentir deseos de verme más hermosa,

cambié mi ropa, comencé a consentirme, a comprarme flores,

a preparar alimentos saludables,

a programar en mi agenda muchas actividades de amor hacia mí, y solo allí,

empecé a dejar de anhelar que alguien llegara a mi vida.

 

Entre tantos beneficios,

el más bello que me dio el libro fue: experimentar que hay armonía en soledad.

 

Hoy, soy una mujer que sigue en el proceso,

incluso, apenas estoy terminando de leer el libro,

pero me siento maravillosamente empoderada de mi vida.

 

Tengo deseos de hacer trabajo de servicio,

cada vez de hacer más practicas espirituales,

estoy haciendo deporte y en ese proceso he conocido personas maravillosas,

entre ellas a mí misma.

 

Aquí no termina …

Compartir todo esto, hace parte de la apertura, de la aceptación de mis experiencias, del perdón, del amor propio, y del poder que me dio el siguiente capítulo.

 

Mil gracias Marie. “


 

Como respuesta al correo de Teresa esto fue parte de lo que yo respondí:

Primero y antes que nada quiero agradecerte por compartir estas palabras conmigo, me han llenado mucho.

 

Segundo y no menos importante, quisiera que, a pesar de la distancia sientas un gran abrazo mío.

 

Te admiro mucho, no solo por compartir tu historia, sino por ser luchadora, por no rendirte, por regalarte a ti misma una nueva oportunidad.

 

Eres para mi, y estoy segura de que lo serás para muchas, un gran ejemplo y la esperanza de que si existe una forma diferente de vivir.

Me siento muy honrada de compartir tu historia completa.”

 

Muchas gracias Teresa y hasta pronto

Marie

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Escritora, asesora especializada en apoyar a mujeres a hacer frente y superar situaciones difíciles mediante el uso de historias, anécdotas, guías, vídeos y libros. Tiene un MBA y un máster de Humanidades. Es también la creadora del Blog Historias para Mujeres y autora del Libro “Siguiente Capítulo”